No mires atrás para resolver un problema de hoy

Gisella, una mujer de 35 años, escribe a Riza Psicosomatica para denunciar un estado de fuerte crisis personal que le ha hecho perder la confianza en sí misma y en los demás. “Durante unos dos años un amigo ha estado asistiendo a mi primer amor, una historia que terminó cuando me enamoré de otro… ahora verlo con ella ha encendido en mí unos celos mórbidos, porque creo que sigue siendo el hombre de mi vida y creo que ya no habrá más amor como el que experimenté con él. Es sorprendente que la historia de Gisella con su ex haya terminado, como ella misma recuerda en su correo electrónico, hace más de 6 años y que lo haya dejado por otro. Los celos que ella acusa hoy parecen, por lo tanto, totalmente infundados y, en pocas palabras, incluso pretextuales. De hecho, después de precisar que ya me he peleado con él y con su amigo, añade: “Actualmente estoy con un chico al que asisto desde hace 6 años, pero todo el mundo sigue viviendo en casa, no tenemos vida sexual y he ganado 15 kilos; en una época de crisis, en la que nos habíamos ido, los había perdido todos, luego, volviendo a juntarlos, los compré de nuevo, pero si por casualidad nos vamos, siempre hago una tragedia. Aquí se revela el verdadero problema: una condición de dependencia de su pareja actual que no la gratifica y que no tiene nada que ver con la reciente relación entre su amiga y su ex.

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Ideales y dependencias te encarcelan

Los kilos tomados por Gisella bastarían para denunciar el malestar de su actual relación, pero hay más; ella misma menciona el estrés de su trabajo como enfermera y la intromisión de sus padres que, por casualidad, viven en un piso por debajo de ella. La impresión es que en un momento de descontento general, Gisella, incapaz de cambiar o terminar una relación que no la satisface lo suficiente, ha eludido el problema añadiendo a la adicción una idealización hacia el pasado. Así que la relación entre su amiga y su ex pareja se convierte en un catalizador de celos furiosos. Por un lado, la felicidad de esta pareja actúa como un espejo que les obliga a reconocer las carencias de su relación; por otro lado, idealizar la historia con el ex “le permite” descargar fuera de los orígenes y razones de sus frustraciones, sin comprometerse a cambiar su vida y superar el malestar.

Las libras de más, una señal que no hay que subestimar

Aunque vive una relación afectiva problemática, Gisella se limita a mencionar con cierto desapego los dos elementos más críticos de su relación actual: la ausencia de sexo y la planificación. Después de 6 años juntos, no se ha contemplado ninguna evolución, ya sean los hijos, la convivencia, el matrimonio o alguna iniciativa que permita a esta pareja empezar a experimentar un verdadero intercambio. Sin embargo, frente a la tendencia con la que Gisella subestima el peso de estos aspectos, hay un hecho irrefutable, directamente ligado al lenguaje del cuerpo: esos 15 kilos extra que sobrecargan la apariencia y ciertamente también la vida de una manera preocupante. Una identidad alterada en la que lucha por reconocerse, como ella misma señala: “Ya no soy la misma de antes”. Las razones de este rechazo, sin embargo, no dependen de las libras de más, que son sólo un síntoma, sino que deben buscarse en la elección de permanecer en una vida y en una relación que en lugar de enriquecerla impide su crecimiento. Sólo cuando Gisella sea capaz de mirar dentro de sí misma y no en las coyunturas externas, aprenderá a no perderse detrás de los falsos problemas y encontrará la fuerza para dar los pasos indispensables para su evolución.

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