No puedo quedarme embarazada. Qué estrés.

No puedo quedar embarazada: ¿qué puedo hacer?

Una de las principales razones de estrés para las mujeres es la búsqueda de un niño que no llega . Las historias de quienes han vivido este acontecimiento son a menudo similares: hablan de matrimonios felices, de situaciones económicas estables, de una certeza: “es el momento adecuado para tener un hijo”. En vez de eso pasan los meses y ” no puedo quedar embarazada” , el niño no llega, el estrés empieza a aumentar, se hacen todas las investigaciones médicas (lo que demuestra que en el plano físico todo está bien), la pareja entra en crisis. El estrés y la sensación de impotencia, después de todos los esfuerzos realizados, producen una fuerte incomodidad en la mujer, que se siente huyendo de los mejores años para dar a luz a un niño y tiene miedo de perderlo todo, incluso a su pareja.

¿Por qué no puedo quedar embarazada? estas son las causas psicológicas

Cuando consideramos la vida simplemente como una sucesión de etapas (a los 30 años un niño, a los 35 años una casa de playa, a los 40 una promoción laboral….) a menudo ocurre que algo dentro de nosotros empieza a moverse en la dirección opuesta. El momento parece propicio, no falta nada, paso a paso hemos hecho todo lo correcto, ahora es el momento de ser padres. Pero en cambio, nada, dice la mujer para sí misma, ” No puedo quedar embarazada “. Aquí comenzamos una marcha forzada que trae estrés y frustración , hasta angustia . A veces ocurre que este problema ocurre con el segundo: No puedo quedar embarazada del segundo hijo. ¿Qué debo hacer? Más allá de la ginecología, ¿qué actitud mental se debe adoptar en estos casos?

No puedo quedar embarazada: errores que debo evitar

  • Imponer nuestra voluntad a la naturaleza
    Hacer un niño es un acontecimiento natural, pero la naturaleza tiene sus propios tiempos de “maduración” y si éstos no coinciden con nuestros deseos, comienza el estrés: “¿Aún no estoy embarazada? ¿Y por qué? Hagamos todas las pruebas necesarias ahora!
  • Angustia para el futuro
    Las pruebas no muestran nada anormal. Debería ser una noticia positiva, pero no se lee de esta manera, sino que es una fuente de estrés aún mayor. Piensas: “Pero, ¿cómo, si todo está bien, qué no funciona?”. De aquí a la depresión , el paso es corto….
  • Autocrítica y culpa
    El pensamiento más peligroso toma forma: hay algo que no funciona en mí, no puedo, no puedo. Sobre todo, no alcancé mi meta en el tiempo que me había propuesto. Es claro cuán lejos estamos de la mejor disposición de la mente, la más favorable para el desencadenamiento del evento-embarazo.

La solución: rendirse a los eventos

La excesiva racionalidad, una forma lógica y consecuente de pensar, una cabeza que quiere decidir incluso el momento de la concepción, son los primeros enemigos de los que quieren tener un hijo. De hecho, este acontecimiento no depende de nosotros, al contrario, cuanto más firmes somos en nuestras intenciones, más se rebela la naturaleza, “bloquea el proyecto”, con todas las consecuencias del caso. Por esta razón, se vuelve contraproducente: en nosotros viven fuerzas arcaicas que no apoyan los planes del Ego, excepto cuando éstos coinciden con nuestra naturaleza más auténtica.

Basta de peleas, confiemos en la vida

¿Cómo puede haber ocurrido esto si queremos doblar la fuerza generadora a necesidades (el momento adecuado, las oportunidades que no hay que desaprovechar…) que no te pertenecen? Es como luchar contra molinos de viento. Si no lo vemos a tiempo, metemos las manos y los pies en un túnel de estrés al final del cual no encontraremos más que insatisfacción , inseguridad y depresión. ¿Entonces qué hacer? Nada más que rendirse a la evidencia de los hechos, deshacerse de la armadura, dejar de luchar.

Aceptar que la concepción es un acontecimiento misterioso, que ocurre cuando tiene que ocurrir, es la única manera de no arruinar tu vida con tus propias manos…. y de animar realmente el tan esperado acontecimiento. Las historias de los que tuvieron éxito lo confirman: todas se quedaron embarazadas, tras años de fracaso, justo cuando dejaron de pensar en ello y lo convirtieron en una obsesión y dejaron que la creatividad llenara sus vidas de muchas maneras diferentes: nuevos trabajos, nuevos intereses, nuevos amigos, nuevas actividades…. Entre estas novedades, al final, vino la que esperábamos: el hijo en el que ya no se pensaba.

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