No vivas para el mañana, tu tiempo es ahora.

¿Para qué objetivos vivimos? Sobre todo, ¿cuándo debemos alcanzarlos? El objetivo puedo ser muchos y diferentes: carrera, casarse, comprar casa o incluso, como en el caso de Alice, convertirse en una madre perfecta, y no tener éxito…. Así que un día, decide pedir ayuda y llega a la terapia bastante exasperada: “Las probé todas con mi hijo Tommaso, desde el rigor hasta la permisividad, desde los reproches hasta los regalos, pero cada palabra es un pretexto para desencadenar escenas y luego, la crisis de asma. Alice está agotada por el temperamento de su hijo de 16 años y, al mismo tiempo, decidida a resolver el trastorno asmático que aflige a “su pequeña” desde la primera infancia. Cuenta su historia de una maternidad vivida como vocación: su presencia es constante, al límite… ¡de la asfixia! Las cosas empeoran naturalmente cuando su marido la deja por otra. Tomada por la desesperación y la sensación de fracaso, Alice comienza a vivir por un lado por Tommaso, y por otro contra su ex, con quien se involucra en una interminable batalla legal. Para ella no hay nada más y sentirse traicionada como mujer, ha invertido totalmente en la identidad de la madre-modelo. Sólo podría ser una madre perfecta si criara a un hijo perfecto. Pero su Tomás no estaba contento, hasta el punto de que alrededor de los 14 años decidió reconciliarse con su padre, quizás sólo para tomar un respiro de aire fresco con las mil obligaciones planeadas por su madre…

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Los modelos de perfección provocan molestias

Esta elección se convierte para Alice en la razón de la ira incontrolable que la lleva a ventilar en la comida sus insatisfacciones: “No pasa un día sin que me pregunte en qué me equivoqué. Soy testigo indefenso de su rebelión. No lo hice: en vez de seguir mi pasión por la cocina, me gradué, como papá quería. Entonces, ¿qué hacer? Alicia, antes que su hijo, tiene que cuidar de sí misma, de sus renuncias y de sus metas perdidas, de los objetivos equivocados . Y es durante las siguientes sesiones que, impulsada a identificar elementos de gratificación, Alice, lentamente redescubre el saludable placer de la comida y decide iniciar un camino que la llevará a abrir un pequeño restaurante propio. Alice ha cambiado: “Siempre he tenido creatividad y buen gusto, pero los años que pasé dirigiendo una batalla legal con mi ex-marido me habían vaciado. Alicia comprendió que sólo redescubriendo sus pasiones podría liberarse de las falsas metas en las que había encallado. Esto no significa borrar su auto-realización sino dejarla evolucionar para que se desarrolle y dé fruto, en lugar de cristalizar en un pensamiento fijo que vampiriza las energías.

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Tres reglas para centrarse en el presente

  • “Vivo sólo para mis objetivos “: detrás de esta actitud hay un miedo muy profundo. La necesidad de tener control sobre todo, de hecho, es una coartada utilizada para escapar de la sensación de vacío que uno tiene miedo de sentir frente a uno mismo. La solución es empezar a encontrar este vacío. ¿Cómo? Buscar cada día pequeños momentos de inactividad: ayudan a romper el asedio mental y a liberar la creatividad.
  • Cuídate y descubre quién eres. A menudo, tratar exclusivamente con alguien te lleva a identificarte con la imagen del mártir. Te sacrificas, pero también te sientes “bien”. Como compensación, sin embargo, usted tiende a aumentar el autocontrol, para no arriesgarse a revelar lados de usted que “no son lo suficientemente buenos”. Afloja este control: hacer espacio para una nueva energía te lleva al redescubrimiento del conocimiento innato y de los talentos dormidos.
  • Encuentre su fuente de seguridad. Reactivar sus pasiones centrándose en la motivación en lugar de en el rendimiento o en los objetivos . Aprenda, todos los días, a hacer acciones no con un propósito importante, sino simplemente por el placer que le da. Hay que ser apasionado por el camino, no por la meta, como el viajero que sabe que el viaje es más importante que el destino.

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