¿Nuevo amor? Las ideas preconcebidas desaparecen

No sólo las drogas tienen contraindicaciones: las relaciones sentimentales también pueden tener efectos secundarios significativos en quienes las experimentan. Es el caso de aquellos que, mientras estén solteros, están bien, en buen equilibrio consigo mismos y con la realidad, pero tan pronto como se inicia una relación, ésta entra en un estado de fuerte tensión. Le gustaría mucho vivir esa historia, pero desde el primer día empieza a pensar en los mecanismos de alerta, como si hubiera un peligro inminente: el de no tener control, el de no poder mantener la situación sentimental que se ha creado, el de poder perderla. Tan pronto como la historia comienza, él la pone bajo una presión anormal para tratar de hacerla funcionar, incluso si no hay necesidad de ello. Hace más de lo que tiene que hacer, pidiendo pruebas de amor continuas, prestando atención a cada detalle, alarmada por la más mínima dificultad y, finalmente, apoyándose en ideas preconcebidas sobre “lo que se necesita para hacer funcionar a una pareja”.

El amor te lleva lejos, si no lo estás conduciendo Las consecuencias no son tardías: en pocas semanas o meses la historia pierde espontaneidad, el compañero ya está saturado de este exceso de activismo y la propia persona empieza a enfermarse psíquica y físicamente, hasta que uno de los dos está convencido de interrumpir la relación para “sobrevivir”. Para superar el estrés del amor, es necesario un salto en el crecimiento, la salida de una forma infantil de vivir las relaciones amorosas . Hay que entender que para establecerlos se necesita confianza en el otro y en el sentimiento recíproco, un ponerse en juego que significa confiarse sin querer controlarlo todo, salirse del propio egocentrismo. Hay que aceptar que la felicidad en el amor no depende “sólo” de uno mismo, sino sobre todo de fuerzas misteriosas y que lo único que se puede hacer es crear un “hábitat” sereno y relajado para ello. Una nueva aventura tiene futuro si no esperamos conocer su destino y si aprendemos a dejarnos llevar.

Estrategias ganadoras

Aprende a ser más observador Es hora de aprender a ser más espectador, a observar cómo evoluciona la historia de amor sin tratar de guiarla o manejarla. Contémplalo como si fuera un fenómeno natural. Puede parecerte difícil, tendrás miedo de perderlo, pero dejar que suceda es la única manera de darle una oportunidad real de continuar y ser real.

Cura la ansiedad El estrés del amor es un síntoma de una ansiedad más amplia, de una forma angustiada de tratar con la vida. La solución no es buscar una pareja “maternal” que pueda mantenernos en la bolsa y cumplir con todo, sino superar este antiguo problema de tener que controlarlo todo.

Mantén tus intereses vivos Cuando entres en una relación no olvides tus intereses o te encontrarás sin tus referencias habituales. Las pasiones te mantienen en contacto contigo mismo y disuelven tu ansiedad. Si puedes compartirlos, bueno, de lo contrario, no fuerces al compañero si no le interesa. Los espacios individuales son necesarios tanto para el individuo como para la pareja.

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