Pánico: un miedo que da valor

Todos aquellos que han experimentado ataques de pánico los recuerdan para siempre. ¿Qué los hace tan traumáticos que no pueden ser olvidados? Si le preguntáramos a los que lo padecen, probablemente nos respondería: “¿Cómo puedo olvidar que he sido golpeado por una energía muy poderosa y chocante? En esos momentos era como si un tren hubiera llegado a mí. Los ataques de pánico son básicamente choques de energía que irrumpen y abruman.

Por qué se producen los ataques de pánico

Todos los seres vivos son atravesados por una carga de energía, que debe dejarse fluir libremente. Los animales lo hacen muy bien, porque sus instintos los llevan a entregarse a su propia naturaleza. Desafortunadamente, la gente puede frenar esta energía, comprimirla o canalizarla por caminos antinaturales: esto depende de las máscaras sociales, de los patrones incorrectos de comportamiento en los que nos identificamos, de la necesidad de complacer, de ser aceptados, o de un sentido del deber que nos hace hacernos cargo de las cargas emocionales sacrificando nuestros verdaderos deseos. Este es el origen de los ataques de pánico: algo dentro de nosotros se ha rebelado, ya no pudiendo soportar la forma en que usamos (o mejor dicho, no usamos) la energía que tenemos.

Quién está en mayor riesgo de sufrir ataques de pánico

Existen diferentes estilos de vida y tipos de comportamiento que favorecen la aparición de ataques de pánico . “Enjaular” la mente en valores absolutos en los que creer, en reglas sociales a las que es obligatorio adherirse, en una vara de juicio fija que adoptamos hacia los demás como hacia nosotros mismos: son comportamientos, formas de pensar y de expresarnos que acaban por estar demasiado cerca de nosotros, sofocando nuestra autenticidad. También están en peligro el moralismo “todo en uno”, el foto-romanticismo, el perfeccionismo, la ansiedad por la normalidad a toda costa. En definitiva, todos los modelos rígidos que no se corresponden con nuestra naturaleza, que en principio es cambiante y flexible. Cuando nos adaptamos a estos estándares, dejamos de vivir. Entonces la energía comprimida puede explotar en los ataques de pánico , para romper las jaulas mentales en las que nos hemos auto-encarcelado y restaurar el valor natural que todos tenemos.

Reglas para la pareja, la familia y los amigos de los que la padecen

Aquellos que sufren de ataques de pánico pueden salir por sí solos, pero a menudo es preferible obtener ayuda de un psicoterapeuta. ¿Y quién está cerca de él? Aquí tienes una mini-guía para ayudarte a encontrar tu camino y evitar errores.

Para la pareja: hacer que se sienta segura

Use la confianza física entre ustedes dos para que su pareja vuelva a estar en contacto con la realidad y hacer que se sienta seguro. Abrázalo, quédate físicamente cerca de él.

Para los miembros de la familia: déjelo hablar

No trate de minimizarlo o negar el problema. Estar presente, sin criticarlo y sin mostrar ninguna incomodidad. Déjalo hablar hasta que se distraiga.

Para los amigos: pregunte qué quieren

Pregúntele qué necesita y qué puede hacer por él. Siempre sea solidario y hágale saber que si se enferma, no será un problema para usted, que usted estará allí con él.

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