Para hacer realidad un deseo, libérate de su obsesión.

Parece haber una ley no escrita pero extremadamente poderosa según la cual la ansiedad por obtener algo impide que uno llegue a su destino, como si el Universo sintiera nuestra “lujuria” y se burlara de nuestro tormento. Ejemplar en este sentido es el correo electrónico de Mirella, una mujer de 38 años en plena crisis existencial, que pregunta a Riza Psicosomática qué hacer para ser feliz. “Tengo un gran deseo de tener mi propia familia, me gustaría que un niño se casara conmigo, tuviera hijos, se convirtiera en madre. Siento que no estoy satisfecha, me gustaría que un hombre me apoyara y me hiciera sentir como una mujer”. De las palabras Mirella se puede adivinar que no se siente completa y, como expresa claramente, ni siquiera una mujer. En primer lugar, uno se pregunta por qué espera que un hombre la haga sentir como un hombre en lugar de buscar en sí misma el poder y la belleza de lo femenino. Pero la impresión es también que sus deseos no están dictados sólo por un impulso interno, sino que son exagerados por una adhesión acrítica a los modelos sociales que Mirella considera obligatorios.

Para hacer realidad los sueños, alivie la presión

Cualquier sueño que esté en armonía con las inclinaciones del alma es más probable que se haga realidad cuando dejas de enfocar los pensamientos y la atención sólo en eso. La propia Mirella parece confirmarlo cuando dice que tiene algo que corregir, “como si tuviera que saltar al vacío y dejarme llevar, pero no sé cómo hacerlo….”. Sin darse cuenta, ha llegado al punto en que habla del vacío que necesita para reducir la presión. Es una regla universal: sólo así suceden las cosas que tienen que suceder. Una especie de suspensión desencantada en la que Mirella vuelve a disfrutar de lo que tiene en lugar de concentrar su mente en un solo pensamiento orientado al mañana.Salir, divertirse, ver amigos, dedicarse a un interés o a un trabajo que nos fascina, concentrarse, cada momento, sólo en el presente, es la mejor manera de devolverle el vigor a la energía vital que da forma a la vida y a cada elección que hacemos, una energía que viene de las profundidades y que, si es libre de expresarse, puede incluso llegar a indicar un camino alternativo a lo que durante tanto tiempo nos ha parecido único e inalienable.

Si esperas que otros te hagan feliz, ya has perdido

Para que un deseo se realice, debe liberarse del peso de nuestras expectativas. Sólo así será posible volar y llegar a las intenciones del alma. Las cosas suceden cuando dejamos de pensar en ello de forma maníaca o, incluso, atrapamos otros sueños, ocasiones o relaciones que nos satisfacen como nunca esperamos. Lo mismo sucede con las personas a las que delegamos la tarea de hacernos felices, completos, realizados. Cuanto más insistimos en cargarles con miedos y expectativas que son sólo nuestras, más los alejamos, casi como si fueran a percibir la carga insoportable con la que los estamos cargando. Mirella lo escribe claramente: “No puedo encontrar a mi alma gemela, muchos me hacen cumplidos, me cortejan, pero entonces todo termina…. A veces ni siquiera puedo explicar por qué. La razón está precisamente en la actitud obsesiva que los hombres sienten cuando están cerca de ella. Si Mirella aprendió a disfrutar de sus relaciones por lo que son en un momento preciso, sin preguntarse inmediatamente si será el momento oportuno, si este chico que ahora la corteja también consigue casarse y planear una familia, volvería a sacar a relucir esa feminidad que es difícil de reconocer, permitiendo así, incluso a otros, descubrirla y apreciarla, quizás hasta desear algo más que una simple aventura….

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