Pensamientos negativos: ¿Cómo los envío?

En cada uno de nosotros hay una capacidad innata de realizar nuestra propia singularidad, de afrontar los imprevistos de la manera correcta, de tomar las mejores decisiones. Es un don natural que nos acerca a las personas correctas y nos aleja de lo que envenena nuestras vidas. A veces perdemos de vista esta habilidad y luego llegan la ansiedad, la depresión, el pánico, los pensamientos negativos ; afortunadamente, se necesita poco para despertarla. La primera ley de la felicidad es el silencio interior; por el contrario, el Pensar demasiado es una espiral en la que es fácil caer cuando algo externo nos “penetra” y se convierte en un dilema aparentemente insoluble. La solución que a menudo adoptamos es seguir pensando en ello para encontrar una solución lo antes posible y alejar los pensamientos negativos, con la esperanza de sentirnos mejor de inmediato. Pero no hay tal cosa como el razonamiento: también estamos hechos de percepciones internas que son muy diferentes de los pensamientos y que tienen que ver con el cuerpo.

Pensamientos negativos: los represas así

Por ejemplo, un lector de Riza Psicosomática pregunta: “Cuando quieres estar en paz, pero la mente va por sus propios propósitos y siempre devuelve los mismos pensamientos negativos, ¿qué haces? Pensamos que la felicidad viene cuando podemos controlarnos a nosotros mismos e incluso nuestros pensamientos, cuando podemos guiarnos hacia las metas que hemos elegido. Queremos estar en paz, pero queremos que esta paz llegue como hemos decidido. En cambio, es exactamente lo contrario: cuanto más dependemos de las fuerzas de la vida, del misterio, de lo que no controlamos, más disminuye el dolor, menos ansiedad, las obsesiones se desvanecen y los pensamientos negativos se disuelven. ¿Y cuándo se ocupa la mente de sus asuntos? Cada intento de controlarlo sólo aumenta la frustración. Cuando los pensamientos negativos vienen a la mente convirtiéndose en un clavo fijo, significa que hay algo dentro de nosotros que entra en conflicto. Estamos tan acostumbrados a pensar y repensar, que hemos olvidado nuestra verdadera esencia, que siempre sabemos lo que realmente queremos, espontánea y naturalmente, incluso antes de tomar conciencia de ello, como sucede con el hambre o el sueño.

No aleje los pensamientos negativos, para que pueda reforzarlos

Intentar alejarse de los pensamientos negativos, tal vez diciendo en el espejo “¡Eres bueno, eres fuerte! Es ella quien necesita esos pensamientos para sacar partes enterradas de nosotros y desmantelar las falsas creencias que han atascado la vida. Cuando los pensamientos negativos, la ira, el miedo y el desaliento llegan, la mejor solución es observarlos, aceptar su presencia y la confusión que generan en nuestras mentes. Tenemos que hacerles sitio, dejarles venir, hacerles sentarse, cerrarles los ojos y repetir: “Vengan el miedo, venga la ira, venga la tristeza, no voy a pelear con ustedes, ustedes son mis hermanas”. Si aprendemos a mirar el pensamiento sin hacer otra cosa, entonces encontraremos las causas verdaderas, y no las presuntas. Detrás de demasiados pensamientos se esconde el miedo al sufrimiento, a encontrar una parte de nosotros que no conocíamos y quizás no aceptamos. Aprender a mirar los pensamientos negativos se trata de entrar en contacto con uno mismo, de conocerse mejor a uno mismo y de vivir en tiempo natural, lo que realmente necesitamos. Usted puede imaginar que estos pensamientos que no puede controlar son un invitado inesperado y misterioso. Te pone en asombro: ¿qué querrá de mí? ¿Estaré a la altura? Las mejores cosas de la vida vienen sólo de lo que no controlamos, de lo que nos sorprende, de lo que subvierte nuestros planes. Tal vez esa emoción, si no la combatimos, si permitimos que “se sienta a gusto dentro de nosotros”, cumplirá su función: producirá otros estados de ánimo, traerá nuevas emociones, intuiciones, ideas, encuentros.

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