Pensar en voz alta trae ansiedad

Leer en la mente de los demás sigue siendo imposible hoy en día, el flujo de nuestros pensamientos sigue -afortunadamente- “cubierto por la privacidad”. No es poca cosa, en una sociedad en la que lo que decimos, escribimos o compramos deja huellas de voz o digitales en casi todas partes. Paradójicamente, son precisamente algunas personas las que violan su privacidad mental cuando comienzan a pensar en voz alta y permiten que los que les rodean observen el flujo de pensamientos y emociones. Estos hombres y mujeres, al realizar cualquier actividad (trabajo, estudio de las tareas domésticas u otras), acompañan sus acciones con una especie de crónica puntual: “Así que, veamos, ahora tengo que hacer esta cosa, pero no: tal vez haga esta otra cosa, sí, eso es todo, entonces….”. Otros expresan su estado de ánimo: “Hombre, me entristece estar aquí… mientras me aburro… es mejor que lo transmita”.

¿Ansiedad por….haber perdido la audición?

Otros, y no son pocos, expresan toda una serie de razonamientos y argumentos -casi como si estuvieran hablando realmente con alguien- mientras se dedican a algo que no tiene nada que ver con lo que están diciendo. En la práctica, todos ellos exponen su “diálogo interior” al mundo.

Obviamente no hacen esto todo el día, pero ciertamente toman una cantidad significativa de tiempo de esta manera. En todos los casos, se trata de personas en riesgo de ansiedad , que hace tiempo que se han acostumbrado a pensar en voz alta, especialmente en momentos de estrés o preocupación. Una forma de ansiedad que generalmente revela al menos dos de los siguientes aspectos: 1) falta de confianza en sí mismo; 2) dificultad para procesar lo que está experimentando; 3) incapacidad para descargar la tensión emocional de manera más consciente; 4) necesidad urgente de ser considerado, escuchado, aprobado y, por lo tanto, por analogía, aceptado. Por lo general, estos sujetos piensan en voz alta casi exclusivamente cuando hay alguien alrededor que puede oírlos. Sin embargo, este modo puede ser perturbador no sólo para quienes los rodean sino también para la calidad de su actividad psíquica y mental. Resolverlo o al menos atenuarlo sólo puede ser beneficioso.

Los riesgos de una mente llena de palabras

– No escuches tus emociones más profundas.

– No escuches lo que dicen los demás.

– Bloquee su crecimiento a un nivel bajo.

– Deben evitarse como “elementos perturbadores”.

¿Qué hacer? Encontrar tu interior en silencio

Obtener ayuda

Durante unos días, pregunte a las personas que le rodean, si la relación y el contexto lo permiten, que le hagan notar cuando está pensando en voz alta, para que pueda notar mejor este hábito dañino. A partir del número de informes comprenderá lo profundamente arraigado que está y lo molesto que puede ser.

Actuar sin comentar

Intenta hacer, en silencio consciente, una actividad que a menudo haces “charlando” contigo mismo. Recuerda que el esfuerzo que haces para no hablar es proporcional a lo que otros hacen para llevarte, para no distraerte o ser influenciado por tu diálogo “externo”.

Buscar saldo

Si tienes este problema, ciertamente necesitas reapropiarte de tus espacios interiores (hechos de silencio, paz, rupturas) y al mismo tiempo un espacio exterior en el que transmitir palabras y pensamientos de una manera menos caótica. Unas cuantas reuniones de psicoterapia y una técnica de relajación corporal podrían ayudarle.

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