Perderse: la única manera de encontrarse a uno mismo

Mattia, un joven lector de Riza Psicosomática, nos escribe: “Después de un período de euforia de algunos años, descubro que mi trabajo como ingeniero ya no me satisface. Hace tiempo que busco más, pero cada vez que estoy a punto de cambiar, sucede algo externo que me impide hacerlo y a esto se añade un fuerte sentimiento de inferioridad hacia mis compañeros. A veces siento la necesidad de despedirme, de hacer estallar mi trabajo conseguido con tanto esfuerzo y vivir unos meses sin pensar en el mañana….”. Al menos una vez en la vida, cada uno se habrá encontrado en un momento en el que no sabe lo que quiere y en el que parece que todo lo que hemos construido con tanto esfuerzo, ya no nos excita. Con tanto compromiso y dedicación Mattia se graduó en ingeniería, un trabajo que siempre le ha fascinado y que ahora ya no le satisface: por eso, varias veces pensó en cambiar de dirección pero cada vez que está a punto de tirar la toalla, algo lo bloquea. ¿Es realmente una causa externa, como afirma Mattia? Tal vez no…

La causa de la enfermedad está dentro de usted

Así es como tu correo electrónico sigue funcionando: “Mi vida amorosa siempre ha sido árida desde que era adolescente: pocas relaciones en las que nunca me he sentido enamorada. Últimamente envidio a los que pueden vivir una historia, mientras estoy atrapado en mi inseguridad que escondo demasiado bien. Si hay algo de lo que estoy seguro es de mi incertidumbre que me hace sentir inadecuado en el mundo en el que vivo: en mis relaciones con mis compañeros de trabajo, con las mujeres y a veces incluso con mis amigos. Es como si no pudiera encontrar algo especial en mí que me haga sentir satisfecho…”. Lo que Mattia identifica como un momento de desánimo hacia un trabajo que ya no lo ama, en realidad esconde algo más profundo. La necesidad de desprenderse de todo y vivir sin pensar en el mañana revela su mayor temor: la inseguridad. Mattia siempre ha temido este lado de su carácter que siempre ha mantenido oculto pero que siempre ha surgido: dice que se siente inadecuado e inferior a sus colegas, a las chicas que frecuenta, incluso a sus amigos…

El Alma siempre te lleva a casa

Mattia dice que nunca logró dejarse llevar, que siempre se vio frenado por esta inseguridad, pero que él mismo la exageró, rechazándola. Pero escuchen cómo continúa su historia: “A menudo corto los momentos en los que deambulo solo por las calles: me encanta encontrarme en lugares apartados, en un banco en un parque semivacío, en un puente desde el que veo pasar un tren o en una carretera desolada. Es como si esos lugares me llamaran y me dijeran que los alcanzara para decirme que no sé qué, pero en esos lugares y en esos momentos encuentro mi serenidad…”. Estos lugares donde Mattia ama perderse son mundos solitarios, desprovistos de cosas que hacer, donde todo desaparece, donde puede detenerse y sentir que la inseguridad se convierte en serenidad: allí, solo, ya no siente lo inadecuado en relación con el mundo. Los lugares que describe son un escenario para el encuentro con el Ser, con su propia naturaleza más íntima y profunda: allí está solo, no hay nadie con él, sólo puede “ser”. Y no es casualidad: es el Alma la que le lleva a perderse en estos lugares para encontrarse consigo mismo y finalmente encontrar su camino…..

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