Personas conocidas y desconocidas en los sueños: significado e interpretación

Cuando en nuestros sueños aparecen otras personas , especialmente si la misma figura tiende a reaparecer varias veces, preguntarse sobre el significado de estas presencias es un acto espontáneo, casi instintivo. Algo nos dice que ese sueño, esa presencia, tiene sentido pero el significado auténtico no concierne a la persona que aparece, si no en la superficie, sino en la relación consigo misma. El inconsciente, que “produce el sueño”, quiere ponernos en contacto con aspectos profundos de nuestra esencia que luchamos por integrar en la conciencia; son parte de nosotros, pero no los vemos o no los queremos ver. Por esta razón, el alma “aprovecha” el sueño, que la conciencia no controla, para proponérnoslo. Para superar la censura del Ego, utiliza el truco de hacerlos aparecer ante nosotros en forma de otros, que en realidad son sólo símbolos y hablan de nosotros.

LEA TAMBIÉN Significativo, Significativo e Interpretación de los Sueños

Los verdaderos protagonistas somos nosotros mismos

Si excluimos aquellas presencias casi evanescentes, secundarias, que en la representación onírica no juegan ningún papel significativo y son esencialmente remanentes diurnos (es decir, imágenes de personas que por alguna razón se ven fijadas en la memoria), los protagonistas de nuestro mundo onírico pertenecen sustancialmente a dos grandes grupos: las personas conocidas, que forman parte o han formado parte de nuestra vida en el pasado, y las desconocidas. Según la concepción del psiquiatra Carl Gustav Jung, en los sueños ambos tipos de personas llevan, como ya hemos mencionado, la ropa de ciertos rasgos de personalidad que tienen poco o ningún lugar en la vida consciente, por desconocimiento o rechazo.

Estos rasgos se remontan a la Sombra , la parte misteriosa y oscura presente en todo ser humano, que la conciencia racional elimina, temiendo sus efectos destructivos. En realidad, no se trata de un lado malo, sino de un conjunto de características que están mal conciliadas con la visión racional de uno mismo, que estructuralmente “promueve” nuestros méritos y virtudes, ocultando límites y defectos. Pero en el fondo no hay partes buenas o malas, sino sólo funciones: en el alma, el coraje está junto al miedo, la generosidad, la avaricia, la alegría, la tristeza, etc.

LECTURA DE ANCHERS y pesadillas con payasos: ¿cuál es el punto?

El otro representa una parte de nosotros

Cuando soñamos con un pariente, un amigo importante o un amor del pasado, lo único que tenemos que hacer es preguntarnos qué características de esa persona están presentes en nosotros, no qué papel objetivo ha tenido o tiene en nuestra existencia. Por ejemplo, el comportamiento que tenemos en nuestros sueños con una persona que juzgamos frívola nos dice qué relación tenemos con nuestra frivolidad, no con la suya. Otra buena pregunta es preguntarnos por qué hoy soñamos con esa persona, a la que puede que no hayamos visto en mucho tiempo. La respuesta es simple: ha llegado el momento de integrar en nosotros lo que ese hombre o mujer encarna simbólicamente con su presencia onírica. Si aparece nuestra madre, reflexionemos sobre nuestra relación con la hembra materna, sobre las emociones que suscita, dejando en el fondo la relación “histórica” con la persona que nos ha generado.

Lo desconocido quiere ser visto y bienvenido

Cuando soñamos con extraños, nos enfrentamos a dos posibilidades: por un lado, el inconsciente está ejerciendo un intento aún mayor de revelar partes desconocidas, más ocultas que las que representan los personajes conocidos. Por ejemplo, ese acto valiente y rebelde que el extraño realiza en el sueño está a nuestro alcance, si reconocemos que no sólo somos personas destinadas a sufrir por ser demasiado débiles, como tal vez tendemos a representarnos a nosotros mismos. El extraño pone en escena la fuerza y la voluntad para que la conciencia del soñador las reconozca y tome posesión de ellas.

La integración de las partes de las Sombras, sean cuales sean (no sólo el coraje, por lo tanto, sino también el miedo si es necesario) es la única manera de acceder a un nivel más alto en la conciencia de nosotros mismos y, en consecuencia, de evolucionar. En otros casos, sin embargo, la persona desconocida puede representar a la nueva persona que quiere aparecer en nuestras vidas. Por ejemplo, después de un duelo o del final de una relación importante, el encuentro onírico con un extraño revela la necesidad de reabrir a la vida, a la novedad, a las sorpresas. Lo desconocido en este caso representa nuestro renacimiento, la nueva persona en la que nos hemos convertido después del difícil período que hemos vivido. Es un mensajero de esperanza: lo desconocido es aterrador, pero sólo encontrándolo con confianza podremos reanudar nuestro viaje y vivir plenamente.

¿Son algunos sueños una guía?

El psicoanalista James Hillman luego amplió la propuesta de Jung, introduciendo una lectura adicional. Según su visión, el Otro en el sueño no sólo representaría partes internas de la personalidad, sino que también podría asumir la función de una figura arquetípica (los arquetipos son símbolos universales presentes en el inconsciente de todos los individuos) que momentáneamente toma las características de alguien, para poder comunicarse con nosotros. Por ejemplo, la aparición de un viejo profesor nuestro indicaría no sólo nuestro potencial intelectual, como en el modelo junguiano, sino también la activación profunda del arquetipo del Mentor, el sabio, que quiere mostrarnos la dirección correcta a seguir en un momento determinado de la existencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *