¿Por qué siempre atraigo a los raros?

Una amiga que lee Riza Psicosomática nos escribe: “Desde que era niña siempre he tenido una gran facilidad para socializar y todavía tengo un buen número de amigos y conocidos. Pero hay una cosa que me acompaña a lo largo de los años y que me pesa mucho hoy en día: atraigo a gente fuera de lo común, un poco extraña, inadaptada o marginada que se me pega y exige pruebas continuas de amistad y que finalmente me obliga a romper la relación. ¿Por qué siempre me pasa esto?”.

Hagamos una observación: siempre es difícil establecer un límite entre la normalidad y la extrañeza, entre los que están integrados y los que no lo están. Pero es cierto que algunos se rodean, aparentemente sin querer, de personas que parecen estar “en la frontera” entre estas dos dimensiones, o quizás incluso a veces más allá de esa frontera. Personas pintorescas, grotescas, necesitadas, dependientes, inusuales, altamente neuróticas, con reacciones anómalas y pensamientos extravagantes. Es como si tuvieran un imán para este tipo de humanidad, para estas características. Y si al principio de la relación la cosa puede agradar y dar un sentido de originalidad, al final nos volvemos en contra: “lo extraño” se vuelve petulante, agresivo, ingrato, obsesivo y obsesivo.

Enfrentarse a la sombra
Si atraemos a estas personas llamadas extrañas, el verdadero problema es “nuestra” extrañeza, lo extraño y lo extranjero que hay en nosotros: es decir, una parte de nosotros, ciertamente problemática y necesitada, pero quizás también peculiar y creativa, que estamos descuidando
y que no sabemos cómo tratar, que nos atrae pero que, cuando nos acercamos a ella, termina por crear algún problema. Hasta que aceptemos esta parte en nosotros, continuaremos viviendo este patrón fuera. Conocerlo e integrarlo no nos llevará necesariamente a encontrarnos con menos sujetos “extraños”, pero tampoco a permitir que invadan nuestras vidas y gestionen mucho mejor la relación con este lado de la humanidad que, si se vive bien, a veces puede resultar rentable y enriquecedora.

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