¿Qué hacer cuando se siente como si estuviera en una jaula?

“¡Está arruinando mi vida! Basta, con él no hay nada más. Hace meses que no dejo que se me acerque, estamos separados en casa. No puedo aceptar su comportamiento. Es un hombre egoísta y superficial, hasta que no puedo dejarle vivir más. Marina habla de Fausto, con quien ha tenido una relación turbulenta durante cinco años. Bueno, bueno, viaja por el mundo siendo guitarrista y, al menos para escucharla, no es un santo. Marina, después de haberle seguido al principio durante unos cuantos turnos, ahora le espera en casa durante largas semanas. Luego permanecen juntos por algún tiempo, alternando noches de fuego con días de peleas. Pero ahora los celos de Marina han llegado a su límite. ¿Dejarlo? Él no puede. Decide hacerse amante, Carlo, un hombre dulce y comprensivo. Con él, el sexo es tibio, casi ausente, pero “¡al menos no me vuelve loco! No soy una mujer ligera, el sexo no lo es todo, no soy esa clase de mujer”. No habla con sus amigos de nada más y no le ahorran su “sabio consejo” que sólo refuerza en ella la imagen de una mujer desafortunada y desatendida. Uno de los principales errores que hay que evitar es hablar continuamente de tus problemas con amigos y familiares, desahogarse y pedir consejo llenando la cabeza con información inútil.

Nunca (sólo) eres lo que crees que eres

Cuando pierdes tu imagen original, tu forma natural y espontánea de estar en el campo, terminas en situaciones complicadas y dolorosas. Ocurre porque uno se adhiere a una identidad parcial: Marina ha decidido usar el vestido de la mujer afligida y cuanto más cree que es así, más sufre y menos puede hacer algo. Ella exige establecer las reglas del juego, juzgar si su vida se alinea o no con las convicciones de su cabeza. Sexo, diálogo, instinto: todo lo que le gustaría manejar con la percha. Pero la vida va donde quiere, siempre te sorprende . Fijarse objetivos, incluso aparentemente positivos, significa alejarse de la propia naturaleza, volverse artificial. Lo que necesitas para ser feliz ya está presente dentro de ti, coincide con tu ser. No necesitas nada más. El verdadero problema de Marina no es separarse de Fausto: su problema es que se identifica con un cúmulo de pensamientos sobre “cómo deben ir las cosas” y ya no puede encontrar a la mujer natural que vive dentro de ella. Esa mujer sabia y salvaje sabe por qué una vez eligió a Fausto y no le pregunta qué es lo que no puede dar. Cuando se canse de ello, se irá sin vacilación y con un tormento sin fin.

Restaurar la naturalidad perdida

Un día Marina se encuentra con una amiga a la que no veía desde hacía mucho tiempo y que le dice: “Siempre has sido tan bella y soleada, es una pena verte vestida tan oscura”. Se siente extrañamente sacudida: juntos van a comprar un vestido, Marina se lo pone y se siente tan bella y seductora como no se había sentido en años. Y tan pronto como Fausto la ve, por la noche, el juego de miradas es suficiente para encender una hoguera que había estado incubando durante meses. Su ego quiere una relación normal, como todos ellos, pero la mujer natural que vive en ella quiere algo que sólo ella tiene: una historia única. Esa simple imagen, el vestido brillante, finalmente la ha despertado. Y la historia con él durará hasta que tenga sentido, ni un minuto más….

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