¿Quieres estar bien? Acoger cada emoción

Un lector nos escribe: “Acabo de regresar de unas vacaciones maravillosas: encuentros, paisajes, aventuras, un bombardeo de emociones…. No puedo vivir sin emociones, ¡las emociones positivas significan! Pero para mí siempre es un nuevo comienzo. Cada experiencia se quema sin dejar ningún resto. ¿Por qué no queda nada después? Sin seguimiento, no hay desarrollo. Apago el fuego, sólo cenizas. Como ahora: después de las vacaciones, sólo la ansiedad del regreso. Como con cada regreso. Y la fiesta ya me parece un recuerdo lejano, que no ha dejado rastro. Hay personas que, después de haber experimentado una emoción fuerte, cambian sus vidas, entienden cuál es su talento, resuelven un problema, mientras que a mí nunca me pasa. Me bajo de la montaña rusa y todo continúa como antes hasta la próxima carrera. Dicen que lo que sale de qué: ¿por qué no funciona conmigo?”

Cuando las emociones aparecen en la cara….

Sin emoción, ¿qué sería la vida?

Es la emoción la que nos pone en contacto con el mundo, la que enciende el fuego interior. Pero debemos recordar que en el fuego se producen dos cosas: por un lado, la destrucción -todo lo que arde se consume, se convierte en cenizas; por otro lado, la purificación-, la basura se quema y la sustancia preciosa permanece. Los grandes sabios del pasado, por ejemplo, no niegan la pasión, que es la más fuerte de todas las emociones; por el contrario, la buscan y se dejan capturar por ella, porque saben que el fuego de la pasión es necesario para producir el oro de la elevación espiritual. Si persigues la emoción sólo porque te la quitas, sin saber lo que estás haciendo, es probable que después sólo haya un montón de cenizas. No es seguro que no quede nada bajo las cenizas; pero para saber hay que buscarlo, quedarse allí, no huir. En las ilustraciones que representan los procesos alquímicos, los magos practican su magia dentro de un círculo mágico. El círculo mágico representa el círculo de la conciencia. Significa: Sé lo que estoy haciendo. Si el fuego está fuera del círculo mágico, puedes excitarte y quemar toda tu vida sin que nada salga de él, sin que nada se mueva.

Las emociones no son emocionantes

Si luego seleccionas entre emociones positivas y negativas, caes en un tópico muy difundido: nos permitimos emociones sólo de cierto tipo, que no nos desequilibran, que nos elevan un poco que nos dan suficiente recarga para anestesiarnos en momentos oscuros. Pero las emociones no nos protegen de la vida: es todo lo contrario. No hay emoción real que no te atrape, que no te obligue a ser consciente de dónde estás y a hacer qué. Carl GustavJung escribe: “Uno de los problemas de la vida es que no se puede vivir y producir lo mejor de uno mismo sin estar atrapado por ello” (Visioni, vol. 2). Esto es lo que debe servir la emoción: capturarnos para que podamos producir lo mejor de nosotros mismos. Mientras que en el patio de recreo de sólo emociones positivas dispersas energía, te atascas, pasas el tiempo, hasta que haces de tu existencia una vida inútil. Pero estar con nada en la mano, sólo cenizas, no es poca cosa: es una emoción también esta y fuerte! Así que empieza por no huir del miedo que te produce esta ceniza, abre tus manos vacías, aprieta la nada, tócala, escúchala, úsala, mira a dónde te lleva, ve allí y haz algo al respecto y mientras ocurre, date cuenta: es la única manera de vivir las emociones con la plenitud que “merecen”…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *