¿Quieres ser feliz? Descubre lo que te caracteriza

Giulia es una chica de 27 años que pide ayuda psicoterapéutica porque el mundo “se le vino abajo” después de que su novio la dejara. Para no estar sola, empieza a salir con un grupo de viejos amigos con los que no se siente nada cómoda: tienen intereses y actitudes profundamente diferentes a los suyos y, por lo tanto, para no hacer “eso diferente”, actúa, fingiendo divertirse y estar de acuerdo con ellos. Al mismo tiempo, sin embargo, libera su malestar por la comida , comiendo en exceso casi todas las noches y tomando varias libras. El psicoterapeuta le pregunta qué es lo que realmente le interesa, pero Giulia no puede responder. Entonces, se le sugiere un ejercicio imaginativo: cuando por la noche llega el deseo de emborracharse, debe permanecer en la cama, percibiendo todos los sentimientos que tiene e imaginando mientras tanto una situación que le gustaría vivir.

Con tu imaginación entras en la casa del alma

La primera noche Giulia se imagina que está en un baile y lleva una estola roja. Le parece extraño, pero un día ve un vestido similar en una tienda vintage y lo compra sin pensarlo. En esa época una tía le legó una vieja casa con muchas telas y herramientas para coser. Atraída por ese ambiente, va allí todas las noches en lugar de salir con sus amigos y disfruta probándose ropa e imaginándose a sí misma en situaciones fantásticas. Un día encuentra el anuncio de un curso de gestos femeninos, se inscribe y allí conoce a otras mujeres que comparten sus intereses. Pronto se apagan los impulsos de atracones y Giulia, sin dietas, se adelgaza: ahora se ha encontrado de nuevo. ¿Qué nos enseña esta historia sobre un final feliz?

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No intentes cambiar: confía en tus rarezas

Julia estaba profundamente infeliz, pero al mismo tiempo no sabía qué hacer para encontrar la felicidad . Pensó que salir con sus viejos amigos sería divertido, en realidad es peor; para no ser excluida finge ser quien no es, entrando en un círculo vicioso: sale con ellos, finge estar enferma y siente la necesidad de atracarse para apaciguar este sentimiento de vacío y sufrimiento. ¿Dónde encontró Giulia la chispa para salir de este callejón sin salida? En sí mismo. Mirando su interioridad, encontró lo que realmente le interesaba y ni siquiera se lo esperaba! Ella se ha confiado a las imágenes, a su inconsciente , que contiene todo el conocimiento más profundo sobre nosotros mismos y no nos juzga por nuestras características. Las rarezas por las que Giulia sentía afinidad y atracción (llevar una estera fuera de moda, fantasear en una casa deshabitada jugando con ropa) la salvaron , permitiéndole finalmente liberarse de la falsa identidad en la que se había encerrado para complacer a los demás y que la hacía engordar.

Acepta todas tus características: ¡te hacen único!

¿Por qué Giulia se sentía diferente y no entendía cuál era su camino? Cada uno de nosotros tiene características personales únicas. No es fácil encontrarlos en otras personas, sobre todo si parecen fuera de lo común, así que, por miedo a no ser aceptados o a ser etiquetados como “extraños”, intentamos esconderlos o incluso corregirlos, ajustándonos a la masa. Al rechazar lo que nos caracteriza , sin embargo, perdemos de vista nuestra unicidad: así, la felicidad no puede venir. Al mismo tiempo, estas actitudes auténticas que ya no encuentran espacio en nosotros se fortalecen y a veces se convierten en patologías, o nos empujan a compensar con el exceso de comida.

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Con dos técnicas puedes descubrir lo que te caracteriza

Entonces, ¿cómo nos hacemos felices, descubriendo lo que realmente nos caracteriza y no confundiéndolo con lo que hacemos sólo para adaptarnos a los demás? He aquí dos ejemplos prácticos.

  • Déjate guiar por el olor y el mineral por el que sientes una afinidad. Siéntese en un lugar tranquilo, cierre los ojos y forme dentro de usted la imagen de un mineral al que se siente particularmente cerca (por ejemplo, un cuarzo rosa, una amatista…). Te encuentras en un refugio protegido y allí contigo está tu mineral, que sostienes con fuerza en la mano; en un momento dado sientes un olor natural (por ejemplo, a tierra húmeda o a sal) y lo hueles profundamente. Luego ves tu rostro como niño, como adulto y como anciano, las imágenes de ti mismo a lo largo de los años pasan, pero siempre permaneces allí en el refugio, con el aroma y el mineral. De vez en cuando, durante el día, imaginado junto con tu mineral y perfume, tendrán el poder de llamarte de nuevo a lo que está más cerca de ti, dentro y fuera de ti.
  • Usa las imágenes que más te representen. El psicoterapeuta junguiano James Hillman llamó a la imagen original el estilo único que caracteriza a cada uno de nosotros a pesar del paso del tiempo. Para mantenerte fiel a esa imagen que te permitirá sentir que siempre eres tú mismo, puedes componer un álbum de fotos. Al principio recortas imágenes de revistas, las que más te “llaman” y luego añades tus propias fotografías, no las tomadas en situaciones oficiales, sino aquellas en las que puedes capturar un particular, una característica única que te hace pensar que “soy yo”. Cuando te sientas perdido, navega por el álbum: la imagen original te guiará hacia lo que es más auténtico para ti.

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