¿Quieres volar todo esto? Por eso es que

Imaginen la siguiente escena apocalíptica, ya vista en numerosas películas: el mundo está invadido por los muertos vivientes, la civilización está en desorden. Los pocos supervivientes se atrincheran en los edificios más altos, mientras que la mayoría de la población mundial está formada por zombis. Toda nuestra vida ha cambiado: nada de burocracia, trabajo, preocupaciones profesionales, despertadores, relojes, teléfonos móviles, billetes de avión, chismes, televisión, internet…. Nada de esto, sólo luchando por la supervivencia. Esta no es la próxima profecía catastrófica, nada de esto sucederá. La razón por la que describimos este extraño y macabro escenario es que es un “retorno a la lucha por la supervivencia” que, íntimamente, muchos de nosotros soñamos.

Tabula rasa: la ilusión de una ruta de escape

Así es: muchos quisieran y preferirían ese estilo de vida “extremo” y sencillo al mismo tiempo; no más intermediarios de la “civilización”, no más superestructuras: sólo lucha por la supervivencia, vivir en el presente y no preocupación por la carrera o la imagen social. Reflexionemos: ¿cuánto nos hemos convertido en esclavos de necesidades que no son tales, sino sólo superestructuras? ¿Por qué nos hemos vuelto casi incapaces de disfrutar de un plato sorprendente, sin sentir la necesidad de compartirlo fotografiándolo con nuestro teléfono móvil? Todos estamos “dentro” de este mecanismo, ¡incluso aquellos que permanecen al margen! Por supuesto que podemos ignorar los chismes de la semana, pero no podemos ignorar el hecho de que algunas “distracciones” masivas influyen en todo: desde la política hasta las costumbres. No nos engañemos: no podemos desconectarnos excepto por períodos cortos. Y si es cierto que una invasión zombi no sería un paseo, la mala noticia es que la invasión… ¡ya la hay!

Igual a la masa que somos como zombis

Hay zombis, son pobres: son aquellos individuos que razonan “en masa” y están orientados por campañas mediáticas. Hay zombis, y en algunos casos nosotros también, entonces de vez en cuando dejamos de ser zombis y volvemos a actuar como seres con poco cerebro que responden a los impulsos. Hay zombis que hablan de fútbol en el bar, los que comentan sobre política o psicología con las frases del programa de entrevistas visto el día anterior, que viven la vida a través de eslóganes. Hay zombis y hay que luchar contra ellos: el primero somos nosotros, que tenemos el deber de “curar” la enfermedad cada vez que descubrimos zombis; los demás, los que nos rodean que intentan mordernos, podemos luchar contra ellos, pero debemos ser más numerosos. Si estás leyendo esta página, es posible que ya seas parte de la resistencia….

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