Relaciones felices: construirlas es sencillo

Hoy en día, el término “máscara” se asocia generalmente con algo negativo: una persona que lleva una máscara es una persona falsa, que esconde algo. Carl Gustav Jung, el gran psicoanalista suizo, nos ha dejado un legado de otro significado para este concepto, más profundo y a la vez más concreto. Llamando a la máscara “Persona”, subraya su función fundamental de mediación: es una interfaz, una especie de identidad social que nos permite adaptarnos a la realidad que nos rodea y al mismo tiempo ser nosotros mismos. Aquí está el secreto de las relaciones felices: encontrar el equilibrio entre la autenticidad y las necesidades sociales que el mundo (“cada mundo”, en cada tiempo y latitud) requiere.

Es claro que la Persona o máscara de la que estamos hablando no es una ficción o un acto malicioso, sino una necesidad que crece con nosotros, influenciada por nuestra naturaleza, pero también y especialmente por el mundo exterior y nuestras relaciones i. Esta influencia continúa hasta el final de la adolescencia cuando, sin saberlo, nuestra Persona cristaliza en un “carácter”, una idea que hemos hecho de nosotros mismos, fruto de nuestras experiencias: la tímida, la expansiva, la buena chica, etc.

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Compruebe su máscara

Pero así como el agua, que si deja de fluir, se estanca y se ensucia, también lo hace la Persona, la máscara que usamos, si es estática y fija de una vez por todas, obstruye en lugar de facilitar nuestras relaciones. Si las cosas siempre terminan de la misma manera (insatisfactorias y negativas), si nos sentimos incapaces de expresarnos como quisiéramos, si sentimos que el mundo no nos entiende, debemos dejar de lado todas las coartadas y ponernos en primer lugar….persona … Es hora de revisar nuestra máscara. ¿Cómo?

Observar y (re)descubrir quién es usted

El paso fundamental es observarse mutuamente teniendo en cuenta tres preguntas clave:
Cuando estamos con otros, ¿nos sentimos libres?
Libertad no significa decir y hacer siempre lo que uno quiere, sino poder expresarse realmente con respecto a los demás. A menudo, sin embargo, hay algo que guardamos dentro de nosotros cuando debería entrar en nuestras relaciones por derecho.

¿Lo que pensamos de nosotros mismos coincide con la imagen que otros tienen de nosotros? Si la respuesta es no, no significa que los demás no nos entiendan. Más bien, es en nuestra Persona donde tenemos que detectar ese algo que altera la percepción de los demás.

¿Podemos aceptar los cambios, en nosotros mismos y en los demás? Si nuestras necesidades de ayer ya no son las de hoy, si nuestra visión del mundo ha cambiado, si queremos algo más de nuestras vidas, entonces incluso la máscara que usamos debe cambiar y estar más en sintonía con lo que somos ahora.

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Alcanzar la conexión contigo mismo y con los demás

Responder a estas preguntas puede ser difícil, pero es esencial. Sólo cuando somos capaces de responder afirmativamente a todos podemos estar seguros de que finalmente hemos alcanzado una conexión sana y fundamental tanto con nosotros mismos como con la realidad que nos rodea. Una máscara cambiante es una persona real, sólo una máscara fija se transforma en una identidad falsa, en detrimento de las relaciones felices….

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