Rompe los lazos equivocados y la felicidad llegará

En el curso de nuestras vidas, podemos tener la sensación de que nos estamos moviendo con dificultad, como si cables invisibles estuvieran conectando nuestros brazos y piernas a pesos igualmente invisibles que nos vemos obligados a arrastrar. No podemos deshacernos de ellos, así que la tristeza que sentimos cuando nos sentimos atrapados en lazos equivocados podría ser descrita: en la pareja, en la familia con amigos y también en el trabajo. Hay poco que hacer: a veces la única manera de encontrar la felicidad y recuperar la energía perdida es simplemente cortar las ramas secas, es decir, los lazos y las relaciones ahora muertas en las que estamos enredados. Sin embargo, no siempre es necesario actuar tan drásticamente y romper los lazos. ¿Y si bastara con alejarse durante un cierto tiempo, distanciarse y, desde otro punto de vista, reconsiderar la relación? Pongamos dos pequeños ejemplos.

Cuando es mejor cortar: si el amor ha terminado, el afecto no es suficiente

Un caso típico de una relación que produce tristeza es el de las parejas donde el amor y la pasión son recuerdos del pasado, pero no tienes el coraje de decirte a ti mismo y tomar las decisiones que siguen. Todavía hay mucho afecto, él (o ella…) es “demasiado bueno”, ella (o él…) es demasiado cariñosa, es tan buena persona, es de buena familia… No funciona: por miedo al gran dolor de la separación nos deslizamos lentamente hacia una tristeza y apatía que puede llegar a ser crónica. Y la felicidad desaparece completamente….

Cuando podemos cambiar: las necesidades de los niños no se convierten en obligaciones

Sucede que los padres de niños mayores, insisten en posponer cada movimiento o decisión a las necesidades de los “niños”. Y así la casa de la playa nunca es gratis para ellos, en la ciudad siempre hay algún amigo de los niños para acomodar y…. “¿Cómo sobrevivirían sin nosotros?” Resultado: la pareja y sus necesidades terminan en un rincón. En este caso pueden cambiar las cosas, empezando por admitir que ustedes son los verdaderos arquitectos de tal situación. El miedo a perder el control de sus hijos y la “decepción” de verlos ahora independientes puede empujar a los padres a comportarse de esta manera; la tristeza que sigue es la llamada de atención para comprender que se trata de una elección contraproducente que puede y debe ser cambiada.

Remedios fáciles y efectivos para lograr la felicidad

Permanecer unido simbióticamente a las cosas o a las personas es un error común. A veces basta con dar algunos pasos más para encontrar la autonomía, el placer de la relación y también nuestra felicidad .

Con el compañero – Ejecutar un rato

Si la sensación de aplanamiento o insatisfacción es generada por nuestra pareja, demos unos días de “escape” sin dar demasiadas explicaciones. La distancia nos permitirá encontrar nuevos estímulos no relacionados con su presencia y pondrá al otro frente a la necesidad de renovarnos para volver a ganar.

Con niños – Hacerlos responsables

A menudo nos sentimos tristes porque creemos que los niños no entienden y nos pagan por la energía que gastan en ellos. Y actuamos como si debiéramos estar siempre cerca de ellos y esperar ese “gracias” que nunca llega. Incluso con ellos, la estrategia de la distancia funcionará mejor que cien reprimendas. Es necesario que los padres vivan una vida propia y vayan en busca de su propia felicidad : sólo así los hijos, no siempre encontrándolos “en”, los mirarán con ojos nuevos y, si es necesario, recurrirán a ellos, sin miedo a ser sofocados.

Con amigos – Alguna excusa es buena

Hay informes que empiezan bien, pero luego se convierten en trampas. Si no sientes todos los días, empiezan las recriminaciones… si no pasáis todos los fines de semana juntos, aquí están las acusaciones de traición…. ¡Qué lucha! Tratemos de inventar algunas excusas para “no estar allí”: no siempre contestamos el teléfono, y con nuestros colegas, hacemos sugerencias, pero no resolvemos sus problemas.

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