Ser soltero: ¿una elección o una fuga?

Ser soltero tiene sin duda varias ventajas, pero a veces resulta ser una defensa, una escapatoria y no una elección. Es el caso de Giulia que nos dice: “Después de una separación muy dolorosa decidí que ya no compartiría mi vida y mis espacios con un hombre, excepto para tener sexo cuando sentía la necesidad. Sin embargo, desde que conocí a Davide, mi determinación ha disminuido. El problema es que no puedo dejarme llevar. Incluso mientras hacemos el amor, siempre me mantengo a distancia para no involucrarme. Ya no estoy acostumbrada a la idea de tener una pareja y tengo miedo de volver a atarme, no quiero sufrir y me aferro a mi libertad….”.

La “mujer soltera” se ha convertido para nuestro lector en un hábito al que no está dispuesta a renunciar. Ser soltera representa para Giulia una especie de concha donde se siente protegida y sobre todo “libre”. Estar soltera le permite administrar el tiempo a su gusto: no tiene horarios que respetar, no tiene que justificarse y puede vivir las relaciones sin sentirse culpable. Pero si por un lado ser soltero te permite ponerte en el centro de tu vida, incluso íntima, a la larga corre el riesgo de impedir el crecimiento: a diferencia de la vida en pareja, hecha de complicidad y confrontación, hay una especie de cierre y ves la vida sólo desde tu punto de vista.

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¿Una concha protectora o una jaula?

A la larga, las mujeres solteras no son el caparazón que protege y se convierten en una especie de prisión en la que incluso la sensualidad puede ser encarcelada. Giulia debe procurar que la soltería no se convierta en una condición mental de seguridad y confianza, donde se sienta a gusto pero donde nunca se ponga en juego. Afirma sentirse bien consigo misma, quiere vivir independientemente y siente que tiene más autoestima: todo esto es muy positivo también desde el punto de vista erótico, pero tal vez de esta manera se levanta una barrera entre ella y los demás y entre estos “otros” está el propio Davide. Lo que más le asusta es perder equilibrio emocional, enamorarse , pero esto …. ¡ya ha pasado! Después de todo, es cierto: ser soltero puede parecer tranquilizador porque estás bajo la ilusión de mantener la situación bajo control, las aventuras no requieren compromiso, no te pones en juego emocional y sentimentalmente, pero a la larga todo esto ya no satisface.

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Cómo abrirse al amor de nuevo

Giulia no describe la razón de su pasada separación, pero tal vez su elección de ser soltera podría ocultar el miedo de confiar en su pareja y descubrir sus lados desagradables, pero también, o tal vez sobre todo, de dejarse llevar desde un punto de vista sentimental y sexual. Nuestro consejo es iniciar una nueva relación paso a paso, sin vivir la presencia del otro como una invasión del propio espacio. Hay que cultivar la distancia adecuada: no dedicarse a la pareja, no descuidar los intereses, no dejar de lado a la pareja. Trate de “vivir juntos pero separados”. Al hacerlo, la sexualidad será también mucho más intensa y profunda: una intimidad basada en la complicidad y la seducción mutua es, sin duda, mucho más satisfactoria.

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