Si de las lágrimas viene el talento

Rigidez. enemigo número uno de talento

Le sucede a la mayoría de las personas: a medida que crecemos, nuestra personalidad se estratifica y consolida, de hecho se endurece, se vuelve cada vez menos dúctil y plástica. Nuestra identidad se constituye como ya adquirida, inmutable, la aparición de cualquier destello de originalidad, de deseos o de impulsos inusuales nos asusta, genera angustia y por lo tanto se endurece aún más. En estas condiciones el talento encuentra su camino. A menos que…. consideremos hacer amigos con el miedo, tolerándolo como compañero de viaje, dejando que la incomodidad que experimentamos, la angustia que sentimos se convierta en la llave que abre la puerta al talento . Sólo así podemos acceder al inconsciente y extraer el tesoro que contiene.

Cuidado: si no lloras, tu cuerpo lo hará

La imposibilidad de llorar: muchos de nosotros sabemos por haber experimentado lo dolorosa que es esta condición. El dolor tácito implosiona dentro de nosotros, se petrifica dando luz verde, por ejemplo, a los cálculos renales, que no por casualidad producen dolores atroces. No sólo eso, las hemorragias uterinas, así como la rinorrea, o los resfriados obstinados, o la conjuntivitis pueden ser leídos desde un punto de vista psicosomático como una forma que el cuerpo concibe para fluidificar un dolor secreto e inexpresable.

Las emociones rompen nuestra fachada superficial

Hay lágrimas de alegría, de dolor, de emoción, sin razón…. Todos están sanos y siempre deben ser bienvenidos, nunca sofocados. Por esta razón, trata de no escapar de las emociones fuertes; si el llanto es un tabú para ti, hazlo en soledad, aislándote. Mira una película en movimiento por ti mismo, escucha una música conmovedora y deja que las lágrimas fluyan, sin detenerlas. Mira tu cara mientras lloras, notarás que los rasgos cambian y una nueva expresión emerge, una parte de ti que no conoces: tu cara oculta, la cara del talento .

Incluso en los mitos la creación va acompañada de conmoción cerebral

La psicoanalista junguiana Marie Louise von Franz nos dice que en los mitos antiguos, la creación suele ir acompañada del llanto de la protagonista. El llanto nos permite desintegrar la rigidez mental, recuperar la plasticidad original. Por eso es un aliado precioso, justo en los momentos en que nos sentimos insatisfechos, estancados, incapaces de renovarnos.

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