Si el cuerpo ruge contra

Cuando el cuerpo habla un lenguaje misterioso

Tener el cuerpo “en contra”: esta es la frase que mejor que muchas otras expresa el sentimiento de aquellos que se ven obligados a lidiar con síntomas burlándose, que parecen hechos específicamente para obstaculizar momentos hermosos o situaciones que son particularmente importantes. El cuerpo no acompaña, no apoya a la persona en estas ocasiones, sino que por el contrario el boicot. Hay quienes viven una fuerte emoción y sufren inmediatamente un gran dolor de cabeza; quienes tienen que someterse a una prueba (un examen, una entrevista) y tienen que enfrentarse a una colitis vergonzosa; quienes, incluso antes de decir que no a algo que no quieren hacer, están bloqueados por una ciática aguda, quienes reciben buenas noticias y sienten vértigo; que decide emprender algo importante y de repente siente un gran sueño o un fuerte cansancio… En la práctica, entre la persona y el mundo, el síntoma se interpone en el camino

La energía de las emociones con las que te topas

Este fenómeno se debe a que el sujeto no puede vivir sus emociones de manera lineal: no puede sentirlas, o tiene miedo de ellas, no sabe cómo manejarlas ni cómo expresarlas. Y como las emociones son energía y esta energía debe ser expresada, el sistema nervioso las convierte en algo más, en un síntoma que les permite manifestarse y, por lo tanto, no acumularse dentro del cuerpo. Pero si estos síntomas son de alguna manera necesarios para mantener un equilibrio, al mismo tiempo también son muy perturbadores para la vida diaria y aquellos que son forzados a vivirlos frecuentemente experimentan una gran ira, porque muchos momentos están literalmente arruinados. Cambiar esta forma de experimentar emociones es posible, y en cualquier caso podemos reducir la frecuencia y la intensidad. El secreto está en volver a poner en el centro de la vida una o varias actividades llenas de entusiasmo, la única “sustancia” del mundo capaz de reorganizar espontáneamente las energías psicofísicas del organismo.

Los síntomas revelan emociones ocultas

Emociones retenidas Perturbaciones que las expresan

Ira, contrariedad, resentimiento Dolor de cabeza, gastritis, calambres abdominales

Conmoción cerebral, alegría, entusiasmo Mareo, tensión cervical, dolor de cabeza

Miedo, llanto, vergüenza, tristeza Colitis, neuralgia, rigidez muscular

Sentimientos, deseo sexual Taquicardia, ansiedad, depresión

Qué hacer

No ceder a automatismos

A veces te acostumbras a ser “sintomático”: se convierte en una forma de vida que se alimenta a sí misma. Para romper este círculo vicioso, es útil llevar un diario, durante algunas semanas, en el que anotar los síntomas y las situaciones (internas y externas) en las que se producen. Es fundamental ver el fenómeno a su alcance e identificar con qué emociones se relaciona.

Comprender el mensaje

Si los mismos síntomas siempre aparecen cuando se vive en una situación específica, significa que hay algo que no funciona en la forma de lidiar con ello o en lo que representa. No debemos rendirnos al síntoma , sino aprender de él a actuar en consecuencia: saber cuándo es necesario evitar y escapar, cuándo es necesario expresarse de otra manera, cuándo es necesario decir sobre nosotros.

Intentar ser directo

Cuando el cuerpo expresa emociones, significa que nosotros, más o menos inconscientemente, las consideramos insostenibles o inexpresables, las retenemos por miedo. Por el contrario, es importante aprender a manifestarlos de manera lineal, con palabras y con la expresión de la cara. Por ejemplo, encontrar una manera de expresar bien el enojo y la contrariedad reduce a cero el dolor de cabeza y la gastritis.

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