Si el dolor no pasa, lo mantienes vivo.

Amanda, lectora de Riza Psicosomática, escribe: “Tuve una relación con un hombre casado durante 5 años…. A pesar de los buenos momentos que pasamos juntos y de las muchas expectativas, comprendí inmediatamente que era un narcisista, tan bueno como falso. Por razones obvias, sólo nos veíamos de vez en cuando, pero también hubo vacaciones cortas juntos, viajes a las principales capitales europeas, hasta que descubrí que en la ciudad donde trabajaba tenía una historia con otra mujer. Hace mucho tiempo que no nos vemos, pero sigo ahí parado preguntándome cómo es que no entendía qué tipo de hombre amaba. No sólo eso, además de no haber tenido otras relaciones, creo que a pesar de todo lo que aún le quiero…”.

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Cuidado con la trampa narcisista

Cuando una persona se siente insegura de sí misma, para compensar esta incomodidad, comienza a vivir en función de los demás: quiere placer y conquistar a toda costa para tener confirmación de su valor, entrando en un círculo vicioso en el que los sentimientos y el sufrimiento de los demás no cuentan para nada. Sólo importa el éxito propio, y esta es precisamente la actitud que la ex pareja de Amanda ha puesto en práctica. Este hombre no sólo tuvo una relación extramatrimonial con ella, sino más de una, como si lo único que importara fuera la conquista. El narcisista, que aparentemente parece ser un príncipe encantador, es en realidad un oponente: si nos parece que todo es demasiado bueno para ser verdad, deberías huir porque de hecho nada es lo que parece….

Si usted no renuncia, usted cronica el dolor

El narcisista tiene un encanto del que es difícil deshacerse: si Amanda todavía se atormenta con mil preguntas y no deja de lado esta relación que hace tiempo que terminó, es porque ella misma está poniendo en marcha estrategias para mantenerla viva. Amanda se siente culpable por no poder aferrarse al hombre que tanto amaba pero que nunca hubiera podido, porque esa clase de hombre es así. Y ella lo entendió inmediatamente, como escribe en su correo electrónico. Pero ella no escuchó, y pagó el precio. Lo único que Amanda tiene que hacer ahora es aceptar el dolor, vivirlo completamente y luego ver cómo se desvanece hasta el horizonte. Tiene que entender que todo sucede sólo dentro de ella: sólo así podrá seguir adelante y vivir todo lo que el futuro le depara….

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