Si el insomnio es el resultado de problemas no resueltos

¿Qué significa el insomnio inicial

?

Darse la vuelta y darse la vuelta durante horas entre las sábanas antes de irse a dormir…. no sólo afecta el número de horas que se pasan durmiendo, sino también la calidad del descanso que es fragmentada, discontinua, incapaz de realizar sus funciones. Pero desde un punto de vista psicosomático, ¿por qué es difícil quedarse dormido? L insomnio inicial indica un problema particular, que tiene que ver con el aspecto diario del comportamiento y la personalidad.

Por la noche, cuando nos vamos a la cama, los nudos no resueltos de nuestra existencia llegan al panal, los miedos más profundos y los problemas no resueltos nos presentan la cuenta. Suspendida la ruta de escape de la acción nos encontramos a merced de fuerzas que no podemos contrarrestar, cara a cara con nosotros mismos y con todo lo que nos hace sentir mal. L El insomnio trae un mensaje de naturaleza simbólica: quiere “abrir los ojos” a todo lo que no es funcional para nuestro bienestar.

La incapacidad para desconectar genera insomnio

Para los que sufren de esta forma de insomnio, dormir se convierte en una actuación ansiosa, en un forcejeo de brazos contra algo que les impide soltarse… y ese es exactamente el punto: el cerebro se mantiene despierto porque no puede desprenderse de los pensamientos, de las preocupaciones, de lo que nos espera al día siguiente. Dormirse significa renunciar al control, olvidarse por unas horas de lo que nos molesta. Por eso es difícil cuando estamos bajo presión, hiperactivos, especialmente mentalmente, incapaces de delegar o desconectar.

Oculta el miedo a no despertarse

El insomnio inicial también está ligado a la dificultad de deslizarse hacia la inconsciencia, de perder el contacto con la realidad pero también con uno mismo, de no existir más. El sueño representa una pequeña muerte a la que hay que ceder y luego renacer por la mañana. Por esta razón, quedarse dormido puede resultar difícil o imposible en todas aquellas situaciones en las que hay una fuerte angustia, o en momentos en los que se experimentan cambios profundos, también “pequeñas muertes”.

El hambre de vida nos mantiene despiertos

Son las dos de la tarde y… Ni siquiera la sombra del sueño, si no fuera por la vigilia de la noche para afectar la lucidez del día, nunca nos iríamos a la cama. Sucede cuando en nuestros días hay espacio para todo menos para nosotros mismos… las energías que no se gastan a favor de lo que nos gusta y lo que nos nutre dicen estar quemadas. El sueño no llega porque no nos hemos descargado, no nos hemos alimentado de placer: la noche es la tierra libre donde, finalmente libre, nos gustaría cobrar nuestro “crédito de vida”.

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