Si él y ella envían señales de crisis

No hay que subestimar las alarmas

Cuando se vive un amor agonizante , la separación parece ser la única salida posible. Sin embargo, si aprendemos a leer y entender las señales de la crisis de antemano, quizás la ruptura no sería inevitable y la pareja podría recuperar el entusiasmo y la participación iniciales. Estos signos son: el declive de la pasión, la falta de intimidad y la ausencia de un proyecto de vida común y compartida.

Intimidad, y no sólo….

La pasión concierne a la esfera de la sexualidad, que significa mucho más que “sexo” sic et simpliciter, ya que también incluye la afectividad entendida como el complejo de sentimientos y emociones de la pareja. La intimidad se refiere a sentimientos de confianza, unión y afinidad que crean una experiencia de calidez y complicidad. Si en una pareja falta este componente, significa que los dos miembros de la pareja se alejan cada vez más, e inevitablemente, tarde o temprano, la intolerancia, la incapacidad de permanecer “cerca”, comenzará a ocurrir. Cuando la proximidad física de la pareja comienza a molestar, cuando su “olor” ya no nos embriaga, significa que la relación ya ha entrado en crisis. La decisión/compromiso prevé una planificación basada en el compromiso recíproco; si en una pareja hay una falta de deseo de comunicarse y confrontarse, se pasa a la indiferencia y agonía de la pareja .

Si quieres comprobarlo, el amor ya se está desvaneciendo

Otra señal fuerte que debe hacer reflexionar a la pareja es la falta de respeto y la pérdida de confianza; la manifestación de celos excesivos no debe interpretarse como manifestaciones de amor y pasión , sino como una voluntad de limitar la libertad de la pareja. La violencia, no sólo física, sino también psicológica, es una señal peligrosa de “falta de respeto”, que debe ser detectada inmediatamente y que debe ser detenida inmediatamente. En una pareja no es necesario ser “igual” para llevarse bien, lo importante es que la diversidad es motivo de comparación y no de confrontación. Cuando, por otro lado, uno se vuelve “naturalmente” incompatible y cuando los pequeños defectos que antes nos parecían adorables se vuelven terriblemente molestos, entonces es el momento de preguntarse si tal vez no es el caso de curar nuestra relación de una enfermedad que lentamente conducirá a la muerte de la serenidad y armonía de la pareja .

Cómo y cuándo intervenir

Aprendamos en primer lugar a no dar nunca por sentada a la pareja, aprendamos que sorprender a la pareja y a nosotros mismos con pequeños gestos diarios, jugando al intrigante juego de la seducción puede ser una pequeña pero válida “ayuda” para una pareja que vacila, quizás por el hábito. Si la vida cotidiana y la rutina se convierten en verdaderos protagonistas de la relación a costa de la seducción, el cortejo y el misterio, entonces la crisis es inevitable. Nos toca a nosotros reinventarnos a nosotros mismos y a nuestra pareja día tras día, y sobre todo debemos entender que el cambio es una evolución normal de la pareja y es una oportunidad que debe ser buscada y no evitada. Así que aprendamos a leer los signos de la crisis, para no prepararnos para el examen más importante: ¡el que promueve con todas las notas la felicidad de nuestra pareja !

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