Si la depresión es una jaula de oro

Si la depresión se disfraza de aliado

Usa una incomodidad psíquica para conseguir, para tener, no para hacer. ¿Es posible? Actuar de esta manera de forma voluntaria es muy raro e implica una intención manipuladora que, afortunadamente, no está tan extendida. Pero es cierto que la mente puede, inconscientemente o con poca conciencia, identificar en un síntoma el mejor instrumento, en ese momento, para tener ventajas o afrontar situaciones difíciles. Esto es lo que sucede en diferentes casos de depresión . La persona, por las más diversas razones, entra en crisis depresiva : mientras la experimenta y está realmente enferma, paradójicamente algo en él se da cuenta de que, a través del malestar, puede obtener beneficios -en psicoterapia llamada “secundaria”- que antes de la crisis depresiva no podía tener. Por ejemplo: puede escapar de situaciones a las que no podía decir que no, puede sentir el foco de atención de la familia y los amigos, puede inducir a otros a tomar decisiones que no se atreve a tomar, como dejar a su pareja o renunciar a un trabajo o estudio que no le gusta.

Coludido con incomodidad

En ese momento, su mente elige automáticamente privilegiar este estado de cosas “ventajoso” y reproduce el síntoma que lo hace posible – la depresión – incluso cuando ya puede ser sanada o al menos mejorada. La crisis depresiva se extiende en el tiempo, convirtiéndose en la principal forma de ser de la persona. Obviamente no es así, tanto para los que están deprimidos como para los que viven al lado. La persona deprimida permanece atrapada en este orden psíquico neurótico, impidiendo no sólo la posibilidad de curación, sino también de continuar su propio desarrollo psíquico. La persona de al lado corre el riesgo de vivir “bajo chantaje”: su libertad de estar y actuar está limitada por el síntoma de los enfermos, que aprovechan su condición para despertar en los demás un sentimiento de culpa y así obtener una serie de “derechos”, en detrimento de los de los demás. Debemos salir de esta situación lo antes posible: estar deprimidos no nos impide razonar y darnos cuenta de que estamos siguiendo el camino equivocado. Ayudar a una persona deprimida no significa estar sujeto a todas las peticiones que hace en un flujo continuo.

Las razones por las que “usa” la enfermedad

Esta es una excusa para truncar o delegar

– Evitar peticiones y situaciones sin decir un “no” directo.

– Llama la atención sobre ti mismo, sé servido y respetado.

– Manipular a los compañeros y amigos a voluntad.

– Terminar una relación sin sentirse culpable.

– Delegue en otras tareas desagradables o molestas.

La guía de práctica: aprovecharla para curar

Observa con honestidad: si estás usando tu depresión para obtener ventajas, no puedes evitar notarlo. Advertencia: no se trata de sentirse culpable por esto. Lo que persigues con el “chantaje” de los síntomas, indica cuál es a menudo la “causa” real de tu crisis depresiva . Por ejemplo: si las usas para decir “no” a algo, quizás la depresión nació de decir demasiado “sí”, es decir, de vivir en situaciones no auténticas, de las que la depresión intenta “salvarte”. Si lo usas para salir de una relación rancia, algo está mal allí. Y así sucesivamente. Si aprendes – posiblemente con la ayuda de la psicoterapia – a tratar estas situaciones de una manera saludable, la depresión ya no te servirá y al mismo tiempo habrás mejorado tu desarrollo psíquico.

Amigos y familiares: el consejo extra

Ayudar a una persona deprimida no significa quejarse

¿Qué debo hacer si un amigo o pareja se comporta de esta manera con nosotros? No es fácil de entender cuando el otro nos está manipulando, pero si te sientes forzado a hacer cosas que nunca harías, si sientes que te piden que te rindas continuamente, si te sientes chantajeado, significa que lo es. Hay que entender que la verdadera ayuda que se le puede dar a una persona deprimida no es complacerla completamente o cumplir con todas sus peticiones, sino ofrecer presencia, apoyo y diálogo asociados a una firmeza al no permitirle abusar de su posición de “enfermo”.

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