Si la fiebre crónica quiere calentar tu alma…

Beatrice, de 41 años, sigue un camino de psicoterapia: “Hago un trabajo que antes me gustaba mucho, pero que ahora se ha vuelto monótono y ya no me da la carga que quiero. Estudio las condiciones del medio ambiente en las grandes ciudades, trato de descubrir los elementos que más contaminan y cómo cancelarlos. Hasta hace un año estaba totalmente comprometida con ello, metía las narices en todas las fábricas y luego trabajaba en los materiales en el laboratorio con un equipo de colegas extraordinarios. Me gustó especialmente uno de ellos, tanto que empezamos una historia maravillosa que duró tres años. Entonces, de repente, hace un año, me dejó porque se había enamorado de otra mujer y desde entonces he muerto y me he retirado de la vida. Trabajo sin entusiasmo y en mi tiempo libre cuido de mi madre que no está bien y necesita ayuda. En todo esto hay también un extraño malestar que me preocupa desde hace unos meses: al menos una vez a la semana, durante uno o dos días, me sube la fiebre. No está alta, pero me hace sentir caliente y agitada; luego pasa y vuelvo a la normalidad. He hecho todas las visitas y no ha surgido ninguna patología”.

No deje que su llama interior se apague

¿Qué es lo que la fiebre quiere despertar en ella, este pequeño fuego que no para de volver, como si quisiera encenderla, calentarla, darle una energía diferente? Beatrice continúa: “No he sentido el deseo de hacer nuevos proyectos desde que mi ex-novio me dejó. Estoy experimentando una atmósfera neblinosa, fría y aburrida. Antes había mucho fuego en mi vida; ahora es como si tuviera miedo de lanzarme y quemarme de nuevo. Por cierto, dos de mis colegas han sido trasladados y no tengo el valor de esperar un reemplazo “. Este tipo particular de fiebre desde una perspectiva psicosomática golpea a aquellos que están atrapados en ritmos cansados y monótonos que aprietan todas sus energías vitales, pero sobre todo a aquellos que crónicamente retienen su energía libidinal, tanto en el campo afectivo como en la inversión de intereses y pasiones . La razón es a menudo la inseguridad, el miedo a no estar a la altura de las circunstancias, el miedo a no poder controlar la llama oculta dentro de uno mismo.

Reinicie el fuego en su vida

Beatrice debería reavivar el fuego en su vida: eso es lo que la fiebre quiere. Estos episodios febriles crónicos indican fisiológicamente cómo la persona está reteniendo crónicamente su energía vital. La fiebre, interpretada como un fuego transformador y purificador necesario para cualquier transmutación, aparece a menudo precisamente en conjunción con situaciones emocionales y relacionales pasajeras, como para marcar una especie de renovación cíclica. La madre también podría ser ayudada por un cuidador y en su tiempo libre Beatriz podría insertar algo que le gusta hacer. “Me encanta montar a caballo, pero no lo he hecho en mucho tiempo”, escribe. Para recobrar la serenidad, Beatriz debería volver a galopar, reanudar la iluminación de las situaciones energéticas de su vida: montar a caballo, salir con amigos, un curso que había estado posponiendo durante mucho tiempo y que también debería requerir un fatídico reemplazo en el trabajo. Sólo así la fiebre, que ya no necesita ser estimulada, desaparecerá por sí sola….

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