Si lo contrario molesta y atrae .

Sin saberlo, todos se enfrentan a la realidad de la vida cotidiana, situaciones, relaciones, acontecimientos, encuentros y conflictos que se alternan en su camino, a través de un modo preferencial. Hay quienes lo hacen sobre todo con el pensamiento, por lo tanto con la racionalidad; quienes usan principalmente la intuición; quienes se basan en el sentimiento, en la afectividad. Y luego están aquellos que usan las sensaciones como el timón de su propio pensamiento y actuación. Son personas concretas y confiables, que creen sólo en lo que ven y tocan con sus manos, porque su canal privilegiado son precisamente los sentidos: la vista, el oído y el tacto en primer lugar.

“Manipular” lo contrario es difícil…

Según Carl Gustav Jung, el gran psicoterapeuta que fundó la psicología de lo profundo, aquellos que sobre-priorizan un canal suelen tener problemas con el canal “opuesto”. Por ejemplo, aquellos que juzgan todo con el corazón a menudo se confunden o se detienen si se ven forzados a tomar decisiones frías y racionales. Quienes basan todo en las sensaciones, en lo concreto, a menudo tienen grandes dificultades para utilizar la intuición, es decir, esa facultad “aérea”, opuesta a la concreción de los sentidos, que nos permite ver más allá de lo visible, para intuir lo que los sentidos todavía no captan.

…Pero algo nos impulsa a hacer esto!

Se sabe que los opuestos se atraen! Y aquí comienzan los problemas, porque por ejemplo aquellos que dependen sólo de las sensaciones, a menudo sentirán el impulso irresistible de lanzarse a percepciones que regularmente resultan ser falaces. Entonces, si alguien le da un regalo inesperado, será feliz porque le comunica los sentidos. Pero una carcoma entra a hurtadillas: ¿por qué me hizo un regalo? La falta de familiaridad con la intuición llevará a la persona a formular hipótesis extrañas, hasta el límite de la paranoia: ¡me dio un don para mantenerme bien, pero en realidad tiene motivos ocultos! De la misma manera, si un amigo experimenta un momento de dificultad personal y muestra menos, la lectura, a pesar de sus garantías, podría ser: ¡ya no quiere estar conmigo! Los problemas que pueden surgir de estas falsas percepciones son fácilmente imaginables…

Integrar significa evolucionarAun cuando la solución está ahí y se basa en una lectura cuidadosa de este tipo de problema. Si algo nos empuja al “lado opuesto”, significa que para evolucionar tenemos que integrar ese lado opuesto en nosotros, en nuestra manera de vivir y ver el mundo, de lo contrario su fuerza atractiva, desprovista de conciencia, sólo nos traerá problemas, con nosotros mismos y con los demás. Así que mientras estamos naturalmente inclinados a vivir el mundo a través de uno de los cuatro canales que describimos anteriormente, también es bueno aprender a usar en nuestra vida diaria los otros canales, que nos proporcionarán una imagen mejor y más realista de los acontecimientos. Así, el razonamiento lógico y los sentimientos, unidos, pueden venir al rescate cuando un sentimiento demasiado unilateral y una intuición cojeante corren el riesgo de causar daño. Y viceversa.

¿Qué debo hacer en la práctica? Sólo observe Allí, fuera de nosotros, suceden cosas. Un excelente ejercicio para sacar a la luz las ficciones secundarias de nuestra conciencia es el de comprometernos en la simple observación de lo que sucede, absteniéndonos de juzgar cómo sentir, intuir o intentar algo a cualquier precio. De esta manera, nuestra mirada se “ensanchará” más allá de nuestra forma habitual de ver el mundo.

Cuatro identikits para identificar con

– El tipo intuitivo: puede ver y predecir más allá de los datos actuales.

– El tipo de sensación: es concreto y siempre quiere tocar con las manos.

– El tipo de pensamiento: analiza y se descompone para vernos más claramente.

– El tipo de sentimiento: es empático y sabe cómo tranquilizar a todo el mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *