Si no le temes al aburrimiento, puedes encontrar el talento

Es una de las cosas más temidas del hombre moderno, que hace todo lo posible para no encontrarse nunca con ella, en vano. Es el aburrimiento, un fantasma terrible para los adolescentes, pero también un fantasma para muchos adultos. Nadie lo quiere y sin embargo el aburrimiento está ahí, a la vuelta de la esquina, listo para manifestarse y de hecho parece que cuanto más trabajamos para escapar, más amenazante se vuelve su sombra.

El aburrimiento viene de nosotros

Por supuesto, el aburrimiento no es agradable: es una sensación variada que mezcla inercia, monotonía, indiferencia, molestia, desapego, sinsentido de vez en cuando, de una manera diferente, y que puede resultar en no saber qué hacer, es decir, no saber cómo usar el tiempo, no saber cómo usar el tiempo, no saber sentir el interés o las emociones, no saber cómo sentirse vivo e involucrado. Pero la vida se basa en la presencia y alternancia simultánea de opuestos, y el aburrimiento constituye el polo opuesto de la pasión, de la percepción del sentido y de la plenitud del ser. Un polo necesario para la actividad psíquica y mental, ya que su presencia nos da información preciosa sobre cómo estamos viviendo y qué estamos haciendo: ¿nos interesa? ¿Nos pertenece a nosotros? ¿Es este el camino correcto? ¿Estamos exagerando? ¿Hay algo que cambiar? ¿Estamos cansados?

El aburrimiento es creativo y puede “dar a luz” al talento

El cerebro produce aburrimiento para responder a estas preguntas cuando ya no las hacemos, y si lo escuchamos nos puede orientar, nos puede ayudar a hacer pequeños y grandes cambios esenciales para la calidad de vida y sobre todo a descubrir qué es lo que está más cerca de nosotros en la vida, qué es lo que mejor hacemos: en una palabra, nuestro talento. Recontactando de forma sana el aburrimiento devuelve así una brújula importante para vivir bien sus vidas. ¿Por qué no intentarlo?

Cómo evitar el aburrimiento

– Aumento de los compromisos.

– Uso de drogas y alcohol.

– Búsqueda de experiencias “fuertes”.

– Me mantengo en contacto con los demás.

Las consecuencias de este escape

– Pierdes tu verdadera libertad de acción y elección.

– Te aburres de inmediato, por todo, con extrema facilidad.

– El aburrimiento se convierte en ansiedad e inquietud.

– Impedimos la introspección y el autoconocimiento.

– Se desarrolla un trasfondo de melancolía y soledad.

Qué hacer: ¡Inténtalo! Sacar a propósito y desbloquear la mente

Reducir los compromisos

Si te das cuenta de que estás “huyendo del aburrimiento ” (llena todos los días, siempre estás en acción, evita estar solo, sólo buscando emociones intensas) y quieres cambiar, lo mejor es hacer las cosas como siempre, pero reduciendo su número. Por ejemplo, los compromisos del fin de semana: los mismos que estabas planeando, pero uno menos. El tiempo de todos se expande un poco y tu mente se acostumbra gradualmente a tener espacios pequeños y aceptables de aburrimiento.

Búscalo cuando no esté allí

Mientras huyas del aburrimiento te verás forzado a hacer muchas cosas efímeras y aún más, y al mismo tiempo evitarás experiencias que serían más verdaderas y satisfactorias. Una vez a la semana, “aburrirse conscientemente”: hacer algo que ya sabes que te aburre, pero -y este es el punto central- dedicado al 100%, es decir, a darte sin reservas, gimiendo y resoplando, estando en el presente. Tu cerebro romperá el miedo y abrirá nuevos caminos y sensaciones sorprendentes.

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