Si no vives en el presente, tu mente sufrirá.

Una característica común a todas las enfermedades psicológicas puede ser identificada en la forma de situarse en el tiempo , es decir, cómo se experimenta la dimensión temporal a nivel individual. Los que lo padecen sienten a menudo “fuera de tiempo”, o mejor dicho, fuera de esa dimensión temporal realmente perceptible en la que sería bueno estar “colocado”: el presente. La única dimensión en la que el cuerpo vive en su dimensión biológica. No es casualidad que en los dos extremos de las formas más comunes de sufrimiento emocional haya dos formas opuestas de vivir la dimensión temporal.

Cómo viven los tiempos de depresión y ansiedad

Por un lado, tenemos al individuo deprimido, enredado en el pantano de un pasado que ya no existe, pero que extiende su sombra sobre un presente hecho inhabitable por la destructividad del sufrimiento experimentado. Por otro lado, el sujeto que, en las diferentes formas de gestionar la ansiedad, anticipa, con igual dolor, un futuro que no existe pero que se vive de forma excesivamente amenazadora. Si consideramos este aspecto, podemos plantear la hipótesis de que el poder situarse en el presente de la propia vida puede constituir una forma muy útil de tratar de poner un límite a las condiciones de incomodidad. La forma en que podemos detener los “vagabundeos” de la mente en el tiempo, para poder situarnos en el presente, debe ser identificada en el cuerpo. ¿Cómo podemos lograr “estar en el presente” a través de la implicación del cuerpo?

Cuerpo y meditación, un camino posible Una de las respuestas puede ser recurrir a técnicas centradas en la “conciencia” de la existencia del cuerpo y sus funciones en el momento en que ocurren, es decir, en el presente. Estas técnicas son fáciles de aprender y de aplicar, y son la base de muchas prácticas de meditación, aquí entendidas sólo como “conciencia de lo que sucede, cuando sucede”. Una de las maneras más fáciles de aprender es la meditación centrada en la “conciencia de la respiración”. Un primer paso para romper la jaula de la mirada hacia atrás….o demasiado hacia adelante!

Detener la “respiración” del tiempo La que aquí se presenta es sólo una traza relativa a la aplicación de una forma de “bolsillo” de meditación “prêt-a-porter” centrada en la respiración, que puede practicarse varias veces al día, en condiciones de bienestar, como entrenamiento para su uso en momentos de incomodidad o perturbación. La duración inicial puede ser muy corta: desde unas pocas respiraciones hasta unos pocos minutos, para luego ser aumentada y complementada por otros aspectos que presentaremos más adelante.

La técnica Siéntese cómodamente con la espalda recta. Respira en silencio. Luego comienza a enfocar tu mente en la inhalación (preferiblemente con la nariz) y en las sensaciones que te da el aire que entra. Luego enfoca tu mente en la exhalación y sus sensaciones. Limítese a unas pocas respiraciones, asociando la inhalación con la palabra interior y la exhalación con la palabra exterior. Si y cuando hayas logrado ser absolutamente consciente del acto de respirar, entonces del momento presente, habrás comenzado a interrumpir el vagabundeo de la mente en los mundos del pasado y del futuro. Y si lo haces ahora, por un momento, puedes hacerlo después por muchos más momentos.

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