¿Siempre cansado? Descubre tu velocidad!

Cuánta energía se desperdicia si no estamos “presentes”

Muchas personas, a principios de enero, se sienten “cocinadas”, cansadas, agotadas, sin energía . Muchas personas en estos días están experimentando síntomas de ansiedad y depresión, pero también malestar físico. Esto se debe a que estamos haciendo un mal uso de nuestras fortalezas. Si nos miramos cuidadosamente mientras estamos inmersos en la vida cotidiana, nos daremos cuenta inmediatamente de que, al hacer lo que estamos haciendo, estamos usando demasiada energía en comparación con lo que realmente necesitamos. Mientras caminamos para tomar el transporte público, conducimos en el tráfico, trabajamos en la computadora, vamos a llevar a nuestros hijos a la escuela, actuamos en un contrato, estresados, de manera tensa. Hacemos una cosa y ya nos preocupamos por la siguiente, o todavía estamos alterados por la forma en que la anterior se fue. Una acumulación de desechos mentales nos impide permanecer en el momento presente…

Haga las cosas con la mitad del esfuerzo que pueda!

Toda esta energía no se aplica realmente a la acción, pero continúa enloqueciendo en pensamientos inútiles. Como resultado, estamos constantemente en “reserva”. Hemos perdido la capacidad de modular nuestra presencia en las cosas que vivimos, pero podemos romper este círculo vicioso. Para hacer las mismas cosas gastando la mitad del esfuerzo que solemos hacer, basta con cambiar la forma en que nos ponemos en acción, para “vivir” el momento en que estamos viviendo. Este es un ahorro muy valioso, que puede cambiar completamente la calidad de nuestra vida interior y nuestras relaciones.

La guía de práctica

Tres simples ejercicios diarios que ayudan a dar lo mejor sin fatiga excesiva.

  1. Siente tu cuerpo
    Es muy útil tomar unos momentos de “recuerdo de sí mismo” cada día, para no vaciar las energías . Es simple: mientras haces algo, tienes que cambiar tu atención hacia ti mismo, tratando de sentir tu cuerpo, percibiendo tu presencia y existencia en ese momento. Esto nos devuelve al contacto con la “tierra” que somos, con la materialidad de las cosas, reduciendo automáticamente el consumo de energía en pensamientos inútiles.
  2. Modula la respiración
    Cuando estamos inmersos en la rutina diaria, nuestra respiración a veces se contrae más, más sincopada. No respiramos profunda y tranquilamente, pero alternamos momentos de apnea con otros de excitación. Durante el día nos detenemos de vez en cuando para reequilibrarlo: cerramos los ojos y hacemos tres o cuatro respiraciones profundas, largas y lentas, y luego algunas respiraciones normales. Luego abrimos los ojos y volvemos tranquilamente a la actividad que estábamos haciendo.
  3. Mejor organizado
    A veces, sobreestimando nuestros límites, tratamos de hacer que demasiadas cosas permanezcan en un día y el estado de estrés continuo que sigue resta muchas energías … En estos casos extremos es mejor hacer una alineación más realista, “podando” los excesos y dejando espacio, si es posible, para acciones agradables.

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