¿Siempre enfadado? Busca tu suavidad

“¿Cómo puedo controlarme más?” Esta es la cuestión de quién está atrapado en un círculo de disputas, malentendidos y sarpullidos permanentes y nunca resuelto. Es una pregunta comprensible, pero va en la dirección equivocada. El problema con ese enojo no es ser incontrolable, sino ser ineficaz, no obtener lo que el enojo existe por: cambiar una situación . El ejercicio imaginativo que proponemos aquí va en otra dirección: aprender a sentir y aceptar de manera diferente un estado de ánimo tan poderoso como la ira.

Siente tu riqueza interior
El error más común es pensar que cada estado de ánimo está aislado de los demás. Nadie está enfadado, triste o simplemente feliz. Nuestro mundo interior es más como un océano en movimiento. Si nos detenemos a observar un estado de ánimo, nos daremos cuenta con sorpresa que simultáneamente encontramos calma en la ira, risa en las lágrimas…. Conviven, no están luchando entre sí o con ustedes. El ejercicio ayuda a mover las emociones enterradas bajo la ira crónica y les proporciona una salida constructiva. Aumentar la percepción de nuestra riqueza interior aumenta nuestra autoestima y consecuentemente multiplicamos nuestras fuerzas para afirmarnos en formas menos conflictivas.

Primer paso
Con los ojos cerrados, imagina un episodio que te hizo enojar. Trate de evocar la emoción de la ira y localice un punto en el cuerpo donde lo sienta más presente. Ahora abre los ojos, ¿podías sentir la ira? ¿Viste los cuadros del episodio en el que te identificaste?

Segundo paso
Cierra los ojos y trata de sentir esa ira sin el detonante: imagínate a ti mismo mientras te pones rojo, gritas y pierdes la cabeza. Usted notará que, en comparación con antes, la ira no sigue siendo la misma. Aumenta o disminuye, pero es diferente. Esto revela muy bien que los códigos de la ira son independientes de la voluntad y no están relacionados con una causa específica. A nivel superficial percibimos la ira como relacionada con una situación, pero hay una capa más profunda donde no está relacionada con nada, es simplemente una fuerza natural.

Tercer paso
Siempre con los ojos cerrados, trate de recordar la ira más grande de su vida. Deje que el sentimiento de enojo crezca, luego gradualmente, como lo hizo antes, elimine los detalles del episodio y asegúrese de que sólo quede ese enojo. Ahora, mientras dejas esta ira muy fuerte allí, imagina al mismo tiempo un hombre o una mujer que te enloquece con el deseo: su cara, su cuerpo, sus manos, la sensación de placer, la excitación; trata de sentir que el deseo se vuelve más y más fuerte, algo irresistible. Luego, gradualmente, deja que la persona se desvanezca y siente la emoción. Ahora trata de mirar dentro de ti así: por un lado sientes un intenso deseo y emoción y por otro lado una ira muy fuerte, como si estuvieras enojado con el lado izquierdo y excitado con el derecho. Enojo y emoción juntos, uno al lado del otro sin perturbarnos, como si dos mundos opuestos pudieran existir dentro de ti.

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