¿Siempre enfermo? Sí al placer, alto al estrés

Aunque algunas elecciones y comportamientos cotidianos son notoriamente “adecuados” para debilitar el sistema inmunitario, pocos reflexionan sobre el hecho de que estar siempre enfermo tiene que ver no sólo con el estrés, sino también con la tendencia a adaptarse al tramo diario sacrificando las propias inclinaciones. Algunos, a lo sumo, se limitan a abastecerse de suplementos y reconstituyentes sin poder invertir la tendencia. El problema es que, una vez superado un determinado umbral, el sistema inmunitario ya no es capaz de recargarse, con el resultado de que, de un distrito a otro, el cuerpo comienza a hacerse sentir: cistitis, faringitis, herpes, bronquitis, erupciones cutáneas e infecciones intestinales se vuelven recurrentes. ¿Resultado? Estamos siempre enfermos ! En este punto, no es necesario que te llenes de drogas o que vayas por ahí con los especialistas para encontrar la solución a tus problemas, porque lo que luchas, de vez en cuando, es sólo el síntoma y no la causa de la incomodidad. Incluso si fuera posible erradicar una cierta patología, la enfermedad encontraría una forma de atacar otro órgano o sistema corporal para hacerse sentir y llamar la atención.

¿Lees siempre enfermo? ¡Cuídate mucho!

Demasiados objetivos debilitan el sistema inmunológico

Si estamos siempre enfermos, debemos hacernos algunas preguntas. Tal vez tengamos tendencia a hacer sonar un compromiso tras otro y, una vez que hayamos alcanzado un objetivo, a relanzarlo elevando el listón aún más. En este caso, la incomodidad que sentimos nos advierte que esta forma de vida nos está debilitando. Seguramente estamos agotados y, al menos de alguna manera, ya no podemos recargar nuestra energía. Por esta razón, las bacterias y los virus tienen la mejor de nuestras defensas y nos encontramos siempre enfermos . Lo que hay que hacer es detenerse y descansar. La vida no puede ser una carrera de obstáculos; el exceso de dinamismo, si no va acompañado de una dosis suficiente de relajación, siempre se vuelve contraproducente. Debemos tomarnos el tiempo para ralentizar los ritmos y contemplar lo que se ha hecho, incluso para estar contentos, para disfrutar de las cosas…. para que cada experiencia, cada proyecto, cada meta pueda ser plenamente vivida y metabolizada y no simplemente consumida. Un fin de semana rodeado de naturaleza, una cena con los amigos, incluso un baño caliente o un agradable paseo son pequeños placeres que ayudan a restaurar el equilibrio y recargar las pilas. Pero eso no es todo…

¿Quieres mejorarte? Manténgase fiel a su identidad

Hay individuos que, aunque viven a un ritmo frenético y no siguen ninguna forma de prevención, nunca se enferman, mientras que otros, a la primera dificultad personal o profesional, sufren el golpe y se encuentran a sí mismos siempre enfermos . ¿Cómo es posible? El sistema inmunitario es el símbolo de identidad del cuerpo y cambia constantemente en relación con el mundo exterior: si sigo un estilo de vida o un proyecto de trabajo que no es para mí, el alma sufre y busca en el cuerpo la forma más concreta de gritar su malestar. Los que se quejan de un trastorno tras otro deben revisar sus opciones de vida, tanto a corto como a largo plazo. Si muchas o algunas de las cosas que estamos haciendo todavía están “por hacer”, lo único que nos queda es prestar atención al “cómo” las hacemos. Siempre es posible encontrar un estado de conciencia en el que permanecer fiel a lo que eres, con tus propios ritmos, límites y calidad. Y son precisamente los días más intensos los que nos permiten aprender: permanecer en medio del frenesí es la mejor manera de empezar a fortalecer el sistema inmunológico.

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