¿Siempre te hacen daño? Dejar de fumar, lejos del condicionamiento

Lea esta historia cuidadosamente. Clara se queja constantemente de su marido y la escena se ha prolongado durante años: lo trata mal, está mal, es un vago, nunca tiene iniciativas. Sin embargo, se queda allí, dándose mil coartadas como sus hijos, su trabajo, todas las cosas importantes? Por supuesto, pero también todos condicionando ! Se impone una consideración: si nuestra alma sabe perfectamente lo que necesitamos y cómo conseguirlo, ¿será que Clara no es capaz de hacer algo que la haga sentir mejor? ¿Por qué no rebelarse contra una situación que, en su opinión, no cae? Tal vez las cosas son diferentes: ¿estamos seguros de que lo que realmente quiere es salir adelante? ¿Qué pasa si tu alma realmente quiere hacerte “parar” allí, por qué notas el condicionamiento del que eres una víctima?

Si usted sigue las convenciones, no está en camino

En la vida, las cosas que te bloquean son las cosas que das por sentadas: hogar, trabajo, familia, pareja, ideas, hábitos, moral, perímetros establecidos, pistas… Advertencia: no son esas cosas en sí mismas las que te bloquean, sino el hecho de darlas por sentadas, de basar toda tu seguridad en el exterior . Pero cuando sigues convenciones en vez de tu propio camino, te conviertes en un reflejo del colectivo, víctima del condicionamiento . Entonces tienes tres posibilidades: te emancipas, rompes ciertos lazos que ya están obsoletos y suele ser una operación que se realiza en un instante, sin ningún esfuerzo. O puedes adaptarte, encontrando un nicho que te permita tener canales de liberación. La tercera posibilidad es la de Clara: hacerse patológicamente dependiente de la situación en la que se está inmerso, desarrollando un sufrimiento crónico que nunca conduce a una crisis real y a un salto evolutivo. Te quedas ahí y te quejas de estar ahí. Pero, ¿por qué nos hacemos aptos para una situación así?

Si te condicionas, no evolucionas

En todas las relaciones bloqueadas que impiden el desarrollo de la personalidad, siempre existe un mecanismo inconsciente: la “ventaja secundaria”. Sin ella, ninguna relación de dependencia entre las personas sería duradera. Incluso si sufres, de esa relación dibujas algo que te parece indispensable en ese momento: seguridad, autoestima, sentimiento de ser bueno o heroico, tranquilidad, aparente cancelación de ansiedades, miedo al abandono, etc. Es el truco explotado por muchos manipuladores emocionales, que reina en muchas parejas que viven de peleas. Pero es una ventaja aparente porque oculta una desventaja mucho mayor: no madurar, no evolucionar. Aquellos que están inmersos en esta condición a menudo no se dan cuenta, pero el cuerpo lo sabe. El primer paso es para Clara, que debe convertirse en su mejor aliada. Para ello, basta con dejar de quejarse y empezar a mirar a la cara quién nos condiciona y las razones por las que le permitimos hacerlo: sólo así, en poco tiempo, dejará de ser víctima de condicionamientos ….

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