Sin riesgo, la vida pierde magia

“A partir de cierta edad, lo más importante en la vida es no tener problemas, molestias, imprevistos…” escribe Chiara, una ingeniera establecida, soltera, que desde hace años sufre extraños trastornos que le causan gran ansiedad, sin permitirle relajarse como le gustaría. De su historia se desprende que Chiara se ha construido en torno a sí misma, es un mundo completamente programado, en el que no se le permite tener acontecimientos imprevistos y problemas que la estresen, sino que le gustaría estar tranquila y disfrutar de los placeres de la vida. Después de concluir una historia de casi veinte años, eligió vivir sola porque llegó a la conclusión de que los hombres son sólo la causa de los problemas. Incluso con los amigos se siente cada vez menos segura porque no quiere correr el riesgo de otros pensamientos inútiles. A Chiara le gustaría tener control sobre todo lo que la rodea y tener certezas en las que confiar, pero cuanto más busca estas certezas, más aumenta su malestar. Sin embargo, al actuar de esta manera, además de poner lo inesperado fuera de la puerta, ni siquiera se permite vivir plenamente, distanciándose de todo lo que puede suceder mal, pero también de las cosas bellas… Por miedo a que algo inesperado le suceda, Chiara ha construido una jaula desde la que ahora ya no puede salir y disfrutar de la vida. Esta actitud no nace, como parece, de factores externos, sino del miedo inconsciente a que algo del interior pudiera sabotear sus planes, tomarla por sorpresa y arruinar sus programas. Así que lo que temes en realidad te pertenece, o mejor dicho… ¡eres tú!

Deja ir las cosas y te enfrentarás a lo inesperado en el mejor de los casos

Chiara es un ejemplo clásico de persona que quiere tener todo bajo control, para que nada le sorprenda. No hay día en que ella no haga planes, organice todo y haga mesas. Pero ¿qué pasa cuando intentas protegerte demasiado de los riesgos? No estás preparado para la vida y no sabes cómo salir de ella. Por el contrario, son los viajes en los que se vive como una aventura los que tienen las mejores sorpresas porque las cosas inesperadas no te asustan, por el contrario, se convierten en el mejor alimento para tu cerebro.

Viva las dificultades, son la sal de la vida

Levanten la mano a aquellos que, al menos una vez en la vida, ante momentos de especial dificultad, no han soñado con vivir bajo anestesia, con deslizarse sobre la existencia sin fricciones y sin ninguna incomodidad o complicación que pueda perturbar. Y cuando llega lo inesperado, que puede ser una enfermedad, un problema en el trabajo o sentimental, la vida de repente se vuelve estresante. Pero hay que entender que sólo en las dificultades surgen nuevos estímulos y se aprende a reaccionar, movilizando las energías físicas y mentales que se necesitan. Por el contrario, el resultado de una vida con un piloto automático es una vida….no vivida!

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