Son los defectos los que lo hacen especial

Tenemos que aceptarlos, pero míralos

¿Por qué es tan difícil “aceptar sus propios defectos ? ¿Por qué parece que siempre cometemos los mismos errores de nuevo? ¿Por qué no podemos “mejorar”? ¿Por qué aceptar lo que llamamos ” defectos” es un objetivo retorcido, producto de una mentalidad equivocada en el origen? Piénsalo: imponer “aceptar tu propia difett i” significa activar este mecanismo:

  1. Veo defectos en mí mismo, lo que significa que me juzgo a mí mismo, que juzgo una parte buena o mala de mí;
  2. Pero si empiezo a juzgarme, siempre habrá algo que, tarde o temprano, no me convendrá, porque me estoy comparando con un modelo inalcanzable de perfección;
  3. Así que estaré destinado a sentirme siempre culpable, a querer corregirme, a no sentirme nunca bien, en pocas palabras: a sentirme mal.

Que florezcan

¿Qué quieres decir con “tenemos que aceptarnos el uno al otro”? ¿Nos gusta lo que no nos gusta y nos culpamos si no nos gusta? ¿Ser felices con todas nuestras derrotas, o mejor dicho, considerarnos afortunados también? No es así como funciona: es como si nos estuviéramos diciendo: mira, eres débil, pero si te resignas a este “defecto” tuyo, si bajas tus expectativas, verás que nunca más lo pensarás. ¿Qué pasa si no son ” defectos ” a eliminar? Si fueran elementos preciosos, la semilla de nuestra propia originalidad? Tal vez la timidez es como un sonar que nos hace más receptivos y capaces de captar los matices; tal vez los celos nos preparan una forma diferente de amar y nuevos encuentros; tal vez un momento de debilidad o vergüenza quiere enseñarnos a ceder….. En lugar de juzgarlos, ¿por qué no intentamos seguirlos? De esas semillas, de esos comportamientos puede florecer lo que nos hace únicos. Un árbol, en el curso de su vida, o un niño que juega, no necesita “aceptarse a sí mismo”, sino simplemente “ser quien es”, momento a momento: exuberante o en caída, alegre o enfadado; sin dictados que les impongan lo que sería correcto sentir o estar en ese momento. Sólo así podemos volver a ser naturales.

Si los desarrollas, tus habilidades florecerán

Cuando pareces estar repitiendo los mismos errores todo el tiempo, significa que persistes en querer modificar una parte de ti mismo de acuerdo a un ideal al que te has propuesto parecerte. Pero ahí mismo, en esos “errores” habla la parte verdadera de ti, que de hecho sigue volviendo. Su voluntad de deshacerse de ella, en cambio, desencadena un trabajo interminable. Para el alma no hay méritos ni defectos. El alma es una fuente de infinitas emociones, todas preciosas, cada una de las cuales sólo debe ser percibida y acogida. Así que trata de empezar desde esos comportamientos que no te gustan: ¿qué energías expresan? ¿Adónde quieren llevarte? Escúchalos y síguelos: ellos te dirán adónde ir…

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