¿Soñando despierto? Puede ser bueno para ti

Los sueños nos abren los ojos

Haces un trabajo como muchos otros, vives en la ciudad o en la provincia, tienes una pareja, hijos, una familia y mientras tanto sueñas con otro: abrir una granja, pisar el escenario, ir a vivir al extranjero y empezar una nueva vida. A veces son sólo imágenes, otras veces es un sueño real que a veces reaparece: bello, poético, nostálgico, pero también rico en energía y potencial creativo y transformador. Soñar no es una actividad inútil, si puedes vivirla al máximo, porque las imágenes que creas pertenecen al mundo de los símbolos y te ponen en contacto con tus partes más profundas y con la posibilidad de realizarte a ti mismo. Y, quién sabe, un día tu sueño, si es realmente tuyo, podría hacerse realidad….

Cuando fantasear es bueno:

  • Cuando los sueños nos recargan. El cerebro crea nuevas imágenes cuando advierte que la realidad se está volviendo demasiado gris y abrumadora. No rechaces tu sueño , porque suaviza la dureza del mundo, lo hace menos agresivo y puede aliviar conflictos y frustraciones, permitiéndote recargar las pilas y comenzar una situación más tranquilizadora.
  • Cuando sea posible. Dirigir un restaurante o el amor por los libros, el conocimiento de las flores o la creación de ropa: cada día te habla de una pasión que se puede cultivar y regalar, cuando se necesita la recarga de energía adecuada. Sigue sus huellas y entrega tu imaginación a un sueño que también es un proyecto de cambio…. Y si está a tu alcance, puede hacerse realidad.
  • Cuando es mucho. Cambia la edad, cambia los deseos, cambia tú. Tal vez antes te veías detrás de un mostrador y hoy acaricias la idea de ser voluntario. No tengas miedo de abandonar el sueño que te ha acompañado desde tu juventud para abrazar a otro. Algunos sueños pasan a un segundo plano, otros te acompañan para siempre, pero cada uno de ellos es indispensable y te permite conocerte mejor.

Cuando los sueños se convierten en el refugio equivocado:

  • Si soy un escape. Si cada vez que sufres o te sientes inadecuado te refugias en el sueño y cuentas una historia muy diferente a la realidad, usas tu imaginación para satisfacer un deseo que no puedes y quizás no quieres cumplir. Es un artefacto, una ilusión que si por el momento te consuela y te defiende de la frustración, con el tiempo puede bloquear tu energía vital.
  • Cuando están tiesos. El sueño está cambiando constantemente en contornos, contenidos, matices. Cuanto más se refina y enriquece con detalles, más se empobrece, convirtiéndola sólo en una construcción artificial capaz de matar la fantasía y la creatividad.
  • Cuando son improbables. Es inútil soñar con ser bailarín en La Scala si nunca has tomado clases de baile o con ser deportista profesional si no tienes aptitudes. Si te acunas en estas fantasías completamente infundadas, no sólo te anestesias, alejándote de una realidad que no te gusta, sino que corres el riesgo de prolongar tu incomodidad por un largo, largo tiempo.

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