Soñar armoniza y equilibra el cerebro

Desde hace algunos años, los sueños no son un campo de estudio “exclusivo” para los psicoanalistas, sino también, o quizás sobre todo, para los neurofisiólogos, que investigan si los sueños tienen una función específica y cuál sería su papel en el funcionamiento general del cerebro. Los investigadores se preguntan qué sucede realmente en el cerebro cuando soñamos.

Sueños, inteligencia nocturna

El sueño y los sueños no son siempre los mismos

Como explica el profesor Giuseppe Plazzi del Departamento de Neurociencias de la Universidad de Bolonia, numerosos estudios han demostrado que el sueño ejerce una influencia positiva en el funcionamiento de la memoria, llamado “efecto sueño”. El efecto del sueño puede explicarse como resultado de varios factores concomitantes: por un lado un factor beneficioso en sí mismo como la ausencia de interferencias causadas por estímulos externos (luz, sonido, actividad en general) que se produce cuando se duerme, por otro lado es la consecuencia de una acción específica del sueño que es capaz de consolidar la información en la memoria y esta función parece estar relacionada con la presencia de sueños. Pero hay sueños y sueños: la hipótesis es que los que ocurren durante el sueño profundo “non-REM” (del inglés rapid eye movement, o un sueño caracterizado por la presencia de movimientos rápidos de los ojos), tienen características diferentes a los que ocurren durante la fase “REM”, o la fase en la que los sueños asumen características más vívidas y persistentes.

Soñar sirve a la memoria, la ociosidad en orden

Según Robert Stickgold, de la Harvard Medical School de Boston, el sueño de la primera fase (“no REM”) desempeñaría sobre todo el papel de estabilizar y fortalecer la memoria; en cambio, el sueño y los sueños de la fase “REM” del sueño intervendrían en la reorganización de la preservación de los recuerdos, permitiéndonos hacer comparaciones con los que ya están presentes en nuestro archivo mental y, sobre todo, crear una conexión entre las nuevas experiencias y las que ya están almacenadas para dar continuidad a lo que vivimos durante el día. Según Marcus Raichle, neurocientífico de la Universidad de Washington en Saint Louis, también hay una función muy especial en el cerebro, a la que llama “red por defecto”, que se activaría cada vez que el cerebro está en reposo, no sólo durante el sueño sino también durante las fases de “inactividad”, y cuya tarea es probablemente “poner orden” entre las nueve informaciones recibidas más recientemente y el pasado, eliminando lo que no es necesario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *