Street Regrets: Libera tu cerebro de las cargas del pasado

El arrepentimiento bloquea la acción cerebral y nos deprime

“Si no hubiera hecho…”; “Si no hubiera dicho…”. Así es como muchos de nosotros vivimos: siempre atando el presente al pasado y constantemente meditando sobre las causas, las faltas, los remordimientos y el remordimiento por eventos que, de hecho, ya no existen excepto en sus cabezas. Al no poder deshacerse del pasado, el cerebro está tan lleno de pensamientos inútiles que el presente nunca se experimenta plenamente, no hay transformación, sorpresa, regeneración, sino melancolía y depresión. Y en un abrir y cerrar de ojos el presente ya es idéntico a este pasado frustrante. ¿Cómo podemos salir de esto?

Lamentos: cinco pasos para deshacerse de ellos y hacer que el cerebro florezca

Cuando las referencias pasadas y lamenta son tan frecuentes y perturbadoras, la solución no puede basarse en la racionalidad. Necesitamos un enfoque que actúe directamente sobre el cuerpo y las capas profundas de la psique. Nuestra propuesta, que se basa en cinco “actos terapéuticos” secuenciales, ayuda al cerebro a abrir espacios de renovación.

  • Deja de quejarte. Es la primera “regla” sin la cual no es posible ningún cambio. De hecho, las continuas quejas diluyen la incomodidad sobre los demás y la hacen soportable, de modo que nunca tomamos realmente la situación en nuestras propias manos y la desbloqueamos. La queja se convierte en una forma de vida, en la que el pasado se recrea continuamente y se devuelve a la vida, hasta que reemplaza al presente. De esta manera el cerebro se corta
  • No critiques. Esta es una de las primeras enseñanzas que aprendes en psicoterapia, que se añadirá tres días después de que empieces a no quejarte. Dejar de criticar a los demás y a uno mismo ayuda a desmantelar los patrones de juicio nacidos en el pasado que nos impiden captar el presente en su plenitud y variedad. De esta manera, uno se libera de los viejos patrones mentales e interrumpe el monótono flujo de pensamientos que son siempre los mismos, síntomas de un cerebro que no está funcionando bien.
  • Ayunar. Es una práctica presente en todas las tradiciones, que debe realizarse tres días antes del comienzo de la abstención de la crítica. Purificar el cuerpo significa purificar el cerebro . Hazlo por un solo día, compatiblemente con tu estado de salud, que debe ser bueno. Evite salir a comer fuera y deleitarse con una sola cena ligera, beba agua durante el día. Estas acciones conducen al cerebro a eliminar el desperdicio de la existencia, es decir, los pensamientos del pasado, abriendo un espacio vacío en la mente.
  • Media hora para ti. Es una técnica tan trivial como difícil para nosotros los occidentales, acostumbrados al activismo de la mente y el cuerpo. Desde el día después de la purificación, todos los días durante tres días, tómese media hora para usted en la que no tiene que hacer nada, ni siquiera dormir. Puedes encantarte a ti mismo, observar tus pensamientos, no importa: sólo quédate ahí parado. Esta práctica expande el vacío mental, preparando el espacio para que el presente finalmente entre.
  • Y ahora, el último acto: actuar. Pero hágalo a partir de propuestas que vienen de la realidad (invitaciones, viajes, proyectos, juegos, reuniones), no de su antigua forma de “gestionar” la realidad, con las expectativas habituales. Acepta lo que se te propone, aunque sea inusual, dejándote ir y dejando a un lado los remanentes de antiguos esquemas, miedos o proyectos mentales. Sólo hazlo. Si puedes entregarte al presente con más libertad y fluidez que antes (aunque sea un poco), significa que has hecho un buen trabajo. La acción decisiva alimenta el cerebro con nuevos eventos e induce la renovación y la transformación. La vida fluye de nuevo.

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