Su destino es la carretera en la que ya se encuentra

Un paciente le dice a su psicoterapeuta: “Doctor, mi problema es que no sé cuál es mi dirección. Me gustaría sentirme realizado, pero siempre estoy frustrado y descontento. Y no soy perezoso, ¡me comprometo! Hago cursos, prácticas, trabajos. Hice muchas audiciones para la televisión, pero después de un tiempo no salió nada y me detuve. He seguido muchos espejismos, pero al final me encuentro sin saber quién soy y qué quiero hacer.

¿Esto es realmente a mi manera? Usted se entera de lo siguiente

Cambiar pregunta, la solución viene

Muchas personas están constantemente buscando un sueño para realizar, y lo buscan entre los que están disponibles “en el mercado”. ¿Pero si la tuya no es una de ellas? Por eso seguimos dando vueltas en círculos. “¿Cuál es mi camino, mi meta?”. Es una cuestión “absoluta” que sólo genera dudas y distrae de la acción. Sustitúyalo por uno más sencillo: “¿Qué puedo hacer realmente bien, qué me sale naturalmente, en qué soy bueno sin casi haberlo aprendido? Al final tu camino es el que tienes bajo tus pies: ¿qué más podría ser? Muy a menudo sólo aquellos que creen que no tienen talentos particulares, aquellos que siempre se sienten sin resolver, aquellos que hacen mucho trabajo sin sacar una araña del agujero, no se dan cuenta de que hay acciones que él sabe cómo hacer como nadie. Hay quienes son buenos para conseguir que un equipo trabaje unido, poniendo a todos en el lugar correcto; quienes saben cómo centrarse en cada detalle, abstrayéndose de todo lo demás; quienes, por el contrario, tienen una visión general, y así sucesivamente….. Sería una tontería dispersar estos talentos. Centrarse en “lo que sabes hacer” ayuda a sacar a relucir la verdadera fuerza de voluntad, la “oculta”, original y creativa, que corresponde a tu naturaleza. Aprende a diario a concentrarte en las cosas para las que eres apto y que te gustan, incluso si no dan un resultado inmediato. Para llegar a la fruta es “de la flor inútil” que hay que pasar! Lo que realmente importa es el placer de estar en tu camino, no la idea de la meta.

Los proyectos sólo crean ansiedad

Ya sea adelgazando, cambiando de trabajo o haciendo realidad un sueño, mantener los ojos fijos en tu objetivo no es la mejor manera de alcanzarlo: te distrae de lo que haces, crea ansiedad y un sentido de competencia con los demás, reduce tu creatividad, te hace elegir soluciones “estándar” y más seguras a la vez que te aleja de las verdaderamente originales, y te compromete a realizar continuos equilibrios y comparaciones con los demás, lo que te hace sentir más débil o más fuerte de lo que realmente eres.

La alegría comienza con la acción

En lugar de mirar hacia el futuro, llama la atención sobre el presente: ¿qué hacer? ¿Qué te gusta hacer? ¿Qué puedes hacer bien? Trata de hacerlo cada vez mejor: eso es todo lo que importa. Un gran sabio indio solía decir: la felicidad no está en las cosas lejanas o imposibles, sino en las que se encuentran todos los días, cuando se pelan las patatas. A condición de que, mientras los pelas, estés allí, presente: ¡que sean “tus” patatas! En ese momento -puesto que todo existe sólo en el ahora- todo el cosmos se hace presente y la acción es perfecta.

Confía tu deseo a la oscuridad: nacerá a su tiempo

Cualquiera que realmente quiera pedir un deseo sólo una vez, y luego lo entierra en el suelo. Es lo mismo que cuando se planta una semilla: la siembra se realiza una sola vez y luego el milagro se produce de forma autónoma, en la oscuridad. Transformar el deseo en un pensamiento dominante es como mover la tierra sin descanso: la germinación está dañada. Sólo “sin nuestra atención” las fuerzas creativas del inconsciente son libres de operar. Para entenderlo, pruebe un pequeño ritual. Piensa en lo que quieres una vez, escríbelo en un pedazo de papel, ponlo en un cofre y ponlo en el fondo de un armario. Entonces no pienses en ello y no hables más de ello. La conciencia profunda, tan fecundada, será libre de actuar a través de sus misteriosos caminos, que su intervención sólo puede arruinar.

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