Taquicardia nocturna, causas y soluciones

Lucía es suscriptora de Riza Psicosomática y ha escrito un correo electrónico a nuestro equipo editorial. “Últimamente me siento muy inquieto, descansando mal y a menudo me despierto en las garras de la taquicardia. Mi pareja tiene un trabajo muy exigente, últimamente siempre me siento distante y hasta la intimidad sufre. Durante el día me dedico a nuestros tres hijos y a los estudios de biología que estoy terminando, sobre todo fuera de servicio. Las semanas pasan y después de las semanas, los meses. Ya no entiendo el significado de todo esto para mí, y por si fuera poco, aquí viene la taquicardia, que me coge desprevenida y me hace permanecer con los ojos bien abiertos. He hecho todas las pruebas necesarias y no hay nada fisiológico, el corazón está muy sano. No estoy hablando con nadie de lo que me está pasando, sólo con mi madre”.

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El corazón se rebela contra la estasis que usted impone

La taquicardia es una aceleración anormal de la frecuencia cardíaca que ocurre cuando los latidos alcanzan y superan los 115 por minuto. En ausencia de problemas fisiológicos como los extrasístoles crónicos u otros factores como el uso de ciertos fármacos, hablamos de taquicardia psicosomática: ¿pero de qué dependen los episodios en los que el corazón se acelera? La explicación es simple: no estamos viviendo a nuestro propio ritmo y el corazón se rebela. Viajar a su propio ritmo significa vivir una vida armoniosa con las necesidades profundas del alma, que, como en el caso de Lucía, no quiere estar satisfecha con la seguridad y la rutina que han encarcelado su existencia durante demasiado tiempo.

La inquietud lo despierta del letargo

Lucía vive estancada: sin placer, sin pasión, sin sorpresas. Sus días, caracterizados por la rutina habitual (hijos, marido, estudio), pasan todos por lo mismo, predecible: la flor que los encierra se marchita lentamente, sin tener ya el alimento necesario para florecer. Lucía se da cuenta, pero no hace nada para cambiar las cosas: por la noche, cuando el control racional está relajado, el alma le recuerda el problema, a través de los ataques de taquicardia que a menudo degeneran en insomnio. En estas noches de agitación se manifiesta toda la ansiedad de la vida que Lucía es incapaz de expresar: el alma descarga sobre el corazón, el órgano “emocional” por excelencia, la tarea de dar golpes a la estasis en la que está atrapada. Cuando la existencia es demasiado regular, plana y monótona, es necesario “interrumpir” las cartas, se necesita un toque de locura, para redescubrir la magia y la auténtica alegría de vivir, de lo contrario el corazón seguirá quejándose y la taquicardia se volverá crónica.

Encuentre la nutrición adecuada para su flor

¿Qué tiene que hacer Lucía? Busca el alimento adecuado para su flor interior, descubre o redescubre pasiones, intereses, algo que haga latir el corazón durante el día para que detengan los latidos irregulares por la noche. Hablar de ello con su madre no ayudará: encontrará las respuestas sólo en ella misma, mirando al mundo interior para darse cuenta de que el corazón sólo está tratando de despertarla del letargo existencial que la ha caracterizado durante demasiado tiempo. ¿Cómo? Comenzando a labrarse un tiempo durante el día exclusivamente para ella misma, sin propósitos precisos, para adivinar qué es lo que realmente hace latir su corazón , sus verdaderos intereses y cómo quiere vivir realmente. Lucía se siente cada vez más distante de su marido: no tiene que hacerlo para salvar su matrimonio, pero si recupera el interés y la pasión por la vida, quizás hasta el ménage con su pareja pueda beneficiarse de ello. Cuando Lucía finalmente logre vivir su vida al máximo durante el día, su taquicardia e insomnio, al no tener más razón para existir, cesará, y podrá volver a dormirse tranquilamente.

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