¿Te aburres de todo de inmediato? Esto es lo que hay que hacer

Con lo que sea que estén ocupados, lo dejarán ir después de un tiempo. Puede ser una historia de amor, un proyecto, una amistad, un cambio, una nueva experiencia, pero también pequeñas situaciones de la vida cotidiana: tan pronto como un discurso se alarga un poco más de lo esperado, tan pronto como una espera dura aunque sea un poco, tan pronto como una dificultad los pone a prueba, algo pasa para hacer que se rindan, para dejarlos solos, para hacer otra cosa. Estamos hablando de aquellos que se aburren fácilmente. Personas que son muy diferentes entre sí, pero que comparten una dificultad en perseguir cualquier situación a lo largo del tiempo. Es un problema que, en muchos casos, no notan. Al contrario, algunos incluso se jactan de ello: “Soy un hombre duro: si algo no sale mal, no estoy ahí para perder el tiempo”. O, alternativamente: “Soy un espíritu libre, no puedo hacer algo por mucho tiempo”. Lástima que esa “cosa” sea algo y “por mucho tiempo” sólo significa el tiempo necesario para completarla.

¿Falta adrenalina? Pierden mucho tiempo, sin embargo, precisamente porque esta facilidad para aburrirse les hace emprender tantas cosas, demasiadas, ninguna en serio. Una contribución fundamental al problema, además, viene dada por el fenómeno de la adicción. En la práctica, estas personas, después de un tiempo, que se encuentran en una situación o en una relación que es buena, comienzan a “dejar de sentirlo”. Perciben menos su presencia, significado, valor, y ya no pueden disfrutarlo. Sienten menos interés y, sobre todo, se emocionan menos. Experimentan la adrenalina “fácil” del principio, la de su entusiasmo nativo, pero no son capaces de “romper el aliento” a las experiencias y llegar a la capacidad de conmoverse también por la continuación de las experiencias mismas. Es inevitable que estas personas se sientan frustradas.

Las crisis son naturalesPor ley, sea lo que sea que se emprenda o la situación que se quiera mantener, tarde o temprano surgen momentos de crisis: crisis entendida no sólo como una complicación, sino también como un “sentimiento menos” o un aburrimiento. Y lo mismo ocurre con los discursos: si quieres profundizar algo, si quieres llegar a otro nivel, hay un momento en el que, si no das algo más, no puedes ir más allá. Sólo si eres realmente consciente de esta realidad es posible desarrollar la tenacidad necesaria para resistir estos momentos y no perder lo que estabas persiguiendo.

Cómo hacer frente a la frustración Por supuesto que tenemos que lidiar con el hecho de que, desde la infancia y la adolescencia, el sistema nervioso de estas personas ha aprendido a excitarse sólo con la adrenalina inicial y no ha aprendido la capacidad de “penetrar en los acontecimientos” y a excitarse incluso en la llamada normalidad. Esto, en general, puede derivar de dos situaciones: en la primera, la persona, desde la infancia, ha estado acostumbrada a tenerlo todo e inmediatamente, sin aprender tanto a desear con intensidad y a esperar al menos un rato, para luego liberar la alegría; en la segunda, ha sido sometida a una continua hiperestimulación (de juegos, experiencias y actividades motrices), hasta el punto de sentir como triviales los estímulos normales de la vida cotidiana. En ambos casos, por lo tanto, existe la posibilidad de ” entrenar” el sistema nervioso para experimentar las frustraciones momentáneas y emocionarse por algo incluso después del comienzo.

Aprender a ir más allá Quien se aburre siempre, en realidad rara vez logra ser realmente feliz, porque para él la felicidad dura poco. Aquellos que han aprendido a vivir con adrenalina fácil no pueden cambiar porque temen, más o menos inconscientemente, que en la espera y en el compromiso de superar el aburrimiento haya un vacío insoportable, que quieren evitar a toda costa. Bueno, necesitas saber que a menudo es necesario pasar a través de este vacío. Que no es un vacío sin sentido, sino un vacío de “pasaje” que preludia a un lleno inesperado, que puede proporcionar adrenalina en calidad y cantidad mucho mayor que la inicial. Así pues, si para los que ya saben esperar el aburrimiento puede ser la clave de un verdadero desinterés, para los que aún no han aprendido a hacerlo es la señal de que, en muchos casos, es hora de resistir e ir a ver qué hay “más allá”. Sólo así podremos conocer realmente la realidad y, en consecuencia, tomar decisiones más adecuadas a nuestra propia naturaleza.

Cómo lidiar con el aburrimiento sin huir El aburrimiento a menudo expresa fácilmente un intento de escapar del llamado horror vacui, es decir, el miedo al vacío, a lo “no adrenalino”. Recuerde, sin embargo, que no hay nada peligroso en “visitarlo”. Lo peor que puede pasar es que realmente no te importe, mientras que lo mejor es que descubras algo nuevo y emocionante. Después de todo, sólo cuando la mente se vacía aparecen buenas ideas.

Aprende a “quedarte aquí” No tienes que hacer siempre y sólo hacer, actuar. También busque situaciones (relajación, tratamientos corporales, meditaciones, momentos de reflexión y actividades) que le hagan sentir emociones incluso cuando está de pie. Hay que acostumbrar el sistema nervioso a disfrutar no sólo de “ondas de adrenalina”, sino también de emociones de diferentes grados y cualidades.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *