¿Te parece que el mundo está mal? Cambia tu look

“Soy Gianni, un ingeniero de 32 años. Quiero destacar algunos aspectos de la sociedad actual que me parecen críticos: me di cuenta, sobre todo en las plataformas sociales, de que los valores de la tradición se han perdido realmente, que han dado paso a lo que me gusta llamar “la feria de lo efímero y lo banal”. La realidad relacional y el acceso a ciertos grupos de personas parece estar permitido sólo si se poseen bienes materiales de alto valor económico. Por ejemplo, en una discoteca (un lugar al que voy porque me gusta bailar) no es raro que las chicas, después de una breve presentación, pregunten qué trabajo hago y qué coche tengo, etc. Esta y otras actitudes similares creo que se deben en parte a la crisis socioeconómica que vivimos y en parte a una crisis de valores antiguos ahora perdidos… Sinceramente me siento perdido, desplazado, fuera de lugar, incrédulo frente a lo que y frente a esta ostentación de riqueza por su propio bien. Me pregunto: ¿qué futuro tenemos? La visión extrema de Gianni parece “ver” sólo lo que teme. ¿Posible? Y sobre todo, ¿por qué?

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Acepta tu lado oculto

Cuando algo en otros nos molesta excesivamente, la incomodidad que sentimos siempre tiene que ver con aspectos de nosotros que no vemos o insistimos en negar. La excesiva desorientación de Gianni al referirse a la sociedad contemporánea sugiere que algo dentro de él está tratando de salir a la luz para ser percibido. Pensar que ha existido o podría existir una sociedad universalmente buena y saludable es utópico y erróneo; la coexistencia de opuestos es un elemento clave de la naturaleza humana, la de hoy y la de todos los tiempos. Las luces y las sombras son aspectos necesarios de nuestra evolución. Es su integración lo que nos hace mejores y, paradójicamente, también más abiertos y tolerantes hacia los demás. Mientras Gianni persista en negar en sí mismo o en condenar en los demás los aspectos oscuros (o que él juzgue), no podrá evolucionar. En lugar de perder tiempo y energía en la estéril indignación de la sociedad, debe esforzarse por aceptar los aspectos más efímeros y superficiales de sí mismo: son ellos los que lo llaman primero. Sólo mirándose a sí mismo y a su propia manera de mirar hacia fuera se dará cuenta de que el mundo exterior no es ese desierto de valores que él considera que se ha ido. Y que el pasado, en realidad, no era mucho mejor.

Si idealizas el pasado pierdes el presente

La atención a lo efímero y aparente que Gianni subraya es sin duda un aspecto presente en nuestra sociedad, pero no el único. Centrarse en la crisis de los valores tradicionales, como si no hubiera nada más, le llevó a cometer un error crucial: refugiarse en la idealización del pasado. Ninguna época ha sido tan perfecta como Gianni afirma; más que una sociedad diferente, lamenta un refugio mental, una edad de oro fantasma que justifica su actual sensación de “pez fuera del agua”. Él mismo se contradice cuando toma como ejemplo sus contactos en la discoteca, uno de los lugares menos adecuados para profundizar el conocimiento de alguien o forjar relaciones que van más allá del placer de una noche. Nada malo que le guste bailar, como dice, pero el baile en la discoteca no es una elección trivial en el sentido más común y extendido del término? La impresión es que el placer de bailar es un pretexto para pasar una noche en un lugar suficientemente concurrido, ruidoso y desinhibido para asegurar, de una manera u otra, la posibilidad de un encuentro. Sus padres lo hicieron y, por supuesto, sus abuelos; el ambiente, en el pasado, era ciertamente diferente, pero las fiestas del pueblo, los bailes y las danzas nacieron realmente con la misma función y, aún en esos casos, nunca ha faltado el interés principal o exclusivo en la buena fiesta, con todos los beneficios que ello podía garantizar (¿qué trabajo haces?…). Lo que ha cambiado, en realidad, no es tanto la sustancia de las cosas como la forma. Hoy todo es más descarado, ostentoso, “insolente” que en el pasado, pero las ambivalencias que el hombre debe conocer en sí mismo antes que en los demás son las mismas que entonces.

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