¿Te preguntas quién eres realmente? Es una buena señal

Al menos una vez le pasó a todo el mundo: estamos haciendo algo cuando de repente viene a la mente una pregunta clara: “¿Cuál es el sentido de todo esto? O: “¿Qué hago aquí?” “¿Qué tengo que ver con esta situación?”. Con una respuesta que nos desestabiliza en su claridad: “No tiene sentido”; “No tuve nada que ver”; “No me concierne”. Puede ocurrir mientras estamos con nuestra pareja, en el trabajo, durante una reunión de ocio u ocasional, o incluso mientras estamos pensando en una situación específica.

Una oportunidad única

La demanda da lugar a una fuerte y aguda sensación de ser ajenos al contexto en el que nos encontramos o a la acción que estamos llevando a cabo. Es una sensación fugaz pero molesta de falta de sentido, de estar fuera de lugar o en el lugar equivocado, sin que se entienda por qué. Hay una agitación intensa porque en el nivel consciente queríamos estar allí, en ese contexto. O, incluso si no nos gustaba, pensábamos que nos resistiríamos, que haríamos que todo saliera bien.

La primera reacción instintiva es ahuyentar este “sentimiento de absurdo “, tratando de distraerse o, por el contrario, de comprometerse más en lo que está haciendo. Muchos, inconscientemente, perciben la posibilidad de que se presente, están en continua actividad física o mental, llenando sus vidas de compromisos a gran velocidad, para no dejar espacio para ello. Pero es un error porque este sentimiento juega un papel valioso: si es esporádico es la forma natural en que la mente reequilibra su actividad y refuerza su objetividad, si es frecuente representa la forma en que el cerebro nos obliga a reflexionar: “¿Me pertenece la vida que estoy viviendo? ¿Esta relación realmente tiene sentido para mí? ¿Este trabajo tiene sentido para mí?”. Tratar de suprimir el sinsentido para que sólo lo alimente, mientras que escucharlo nos da la oportunidad de conocernos mejor, de actuar y tomar decisiones que nos hagan volver a la armonía.

El significado de esas dudas

La “sensación de absurdo ” generalmente señala uno o más de los siguientes eventos.

– Una elección de vida no relacionada con la propia forma de ser.

– La necesidad de salir de una situación de estancamiento.

– Un exceso de compromisos vacíos, ligados sólo a las apariencias.

– Un sentido exagerado del deber, sin lugar para el placer.

Acepta esa sensación

No trates de suprimirlo distrayéndote o llenando todo tu tiempo con cosas que hacer, o volverá a ocurrir en otras formas más insidiosas y desagradables: depresión, fatiga, ansiedad, síntomas físicos.

Observe cuándo llega

¿Cuándo te viene a la cabeza? ¿Con qué frecuencia? Si siempre ocurre en el mismo contexto, significa que el problema está ahí, y no puede ser ignorado; si es “distribuido”, puede relacionarse con el estilo de vida. La ” tontería ” en muchos casos es la forma embrionaria de una ambición. Y debería ser más conocido para dirigirlo hacia lo nuevo.

No te calientes en el desencanto

Momentos de tonterías son parte de la vida. Son necesarios. A veces, saber cómo mirarlos con ironía y ligereza puede ayudar a su función de reequilibrio. Al mismo tiempo, sin embargo, si son demasiado frecuentes, pida consejo a un psicoterapeuta, para evitar no reconocer un posible período depresivo.

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