¿Te sientes apático? Haz esto y no caigas en depresión.

Cuando te sientes apático, desprovisto de deseos e intereses, en una palabra, vacío, tienes dos caminos por delante. Puedes pensar que este sentimiento es un síntoma de una vida sin interés, puedes culparte a ti mismo, o tal vez correr en busca de algo que te distraiga: así atascarás aún más tu mente. O puedes decir: “¿Y si el vacío es un don? Si fuera una indicación de que mi ser interior me está enviando? ¿Y si en vez de disparar en defensa, la dejo hacerlo?”. Puede parecer un pensamiento extraño, pero cuando la vida se llena de acciones estereotipadas y la cabeza de pensamientos tóxicos, la sensación que el alma nos devuelve es precisamente la de vacío, y lo hace como un sistema espontáneo de autocuidado: a través del silencio y el vacío interior trata de desintoxicarse y regenerarse . El sentimiento de vacío y frialdad no significa que seamos víctimas de la depresión; al contrario, nuestra alma nos empuja a buscar un espacio más personal , una guarida en la que refugiarnos, un espacio inaccesible a las “opiniones de la superficie” en la que volver a ser nosotros mismos . Para ayudarnos, la mejor puerta de entrada es lo que los antiguos chinos llamaban wu-wei: “acción sin esfuerzo”, un estado interior de contemplación activa, un estado silencioso de estar dotado de gran poder creativo. A continuación se explica cómo activarlo.

Aprendamos el mensaje “real” de la depresión

Un ejercicio para encontrar la esencia

Elija un ambiente cómodo y con poca luz. Ponte cómodo, tal vez en un colchón. Respira hondo, cierra los ojos y déjate llevar por la oscuridad…. Deja que los ruidos que vienen de fuera se vuelvan cada vez más remotos y dirige tu mente hacia la oscuridad… Mírala bien y trata de imaginar que un río de palabras emerge de la oscuridad: son las frases que repites todos los días, a ti mismo o a los demás…. Revisa mentalmente tu día y las frases que dices, haz que resuenen en ti, una a una, percibe el eco lejano… Frases cada día similares, las palabras de tus hábitos, siempre las mismas todos los días… Obsérvalos, deja que se amontonen en la oscuridad…. Déjalos flotar… Puedes verlos alejarse mientras te deslizas lentamente más profundo, más profundo, en un lugar donde sólo hay silencio… Vacío y silencio… Ahora estás en la compañía del silencio, en tu silencio interior que te rodea como una madriguera cálida y que sopla… Las palabras todavía flotan en la superficie pero ahora estás lejos, en las profundidades del vacío… Lo sientes expandiéndose en la cabeza, en el pecho, en el vientre…. Estás dentro del silencio… En la oscuridad, sin palabras, sientes un sentimiento de alegría floreciendo que se extiende como una flor…. Aún te quedas unos momentos con estas imágenes…. Respira hondo y, cuando lo desees, puedes volver a abrir los ojos y concluir la experiencia.

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La imaginación aleja la depresión

Normalmente todos somos proyectados hacia afuera y a merced de los demás. La práctica de este ejercicio, que se realiza una vez a la semana, nos permite mover el eje de atención hacia el núcleo más profundo y silencioso. Eliminar palabras y preocupaciones innecesarias ayuda a ser esencial. Lentamente cambiará tanto su forma de ver la vida como su comportamiento. Es en la aceptación del vacío y del silencio, como refugio, donde florecen los primeros brotes de una nueva actitud y mentalidad, el mejor antídoto contra la depresión. Casi sin darse cuenta, dar más espacio al silencio interior traerá regalos inesperados: nuevos encuentros, oportunidades de trabajo, alegrías inesperadas. Cuando ya no es la mente la que dirige tu vida, sino otros estados de energía más profundos, entonces instintivamente te colocas en el camino correcto. Vivir en profundidad, y no en la superficie, cura todos los males del alma y del cuerpo!

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