¿Te sientes como si estuvieras en una jaula? Use los espacios a su alrededor

Sensaciones, pensamientos, emociones, acciones: hasta hace poco se pensaba que cada una de estas funciones de la mente era responsable de una parte específica del cerebro. Que, por ejemplo, las neuronas motoras no tenían actividad sensorial. Ahora sabemos que este no es el caso y una idea de mente ligada al cuerpo se está desarrollando más y más. El cerebro se desarrolla a través de una experiencia continua donde la acción y la percepción no están separadas, donde la intersubjetividad y la empatía son ingredientes indispensables y donde la palabra es un elemento de intercambio que modifica la experiencia. Esta imagen innovadora del cerebro también puede usarse para tratar con la vida diaria. Por ejemplo, hay días en que todo parece abrumador. Los compromisos y las preocupaciones parecen una montaña sobre nuestros hombros. Por suerte pasan temprano y todo vuelve a fluir como antes, un poco con esfuerzo, un poco con placer. Pero para algunos no es así….

Las reglas de oro de la superautoestima

El cuerpo ayuda a la mente

Para estas personas, la vida ha sido organizada, opresiva, como una masa alrededor del cuerpo que no deja espacio. No importa si son compromisos de trabajo, si son relaciones afectivas, si son la percepción del mundo y de la relación con él, si son la suma de todo esto. Los pacientes acuden a la psicoterapia que se quejan de que tienen un fuerte sentimiento de no disfrutar de ningún espacio, de no poder permitirse ningún pequeño movimiento: demasiadas cosas que hacer, demasiados compromisos que respetar, demasiadas obligaciones que cumplir, demasiadas personas que hacer felices o, al menos, que no estar disgustados. Son personas que creen que este es el caso y, sobre todo, no pueden hacer nada al respecto. El mal que los aflige está en el mundo y debemos someternos a este destino. Tal vez puedas fantasear que puedes escapar de este destino haciendo el vacío a tu alrededor y un día, cansado y con tanta ira acumulada, lo hacen de verdad, irremediablemente. Como si no hubiera posibilidad de hacer espacio a su alrededor, despacio, a la ligera, hasta que te sientas cómodo y agradablemente rodeado de las cosas que nos conciernen.

Comience con movimientos pequeños

Escuche lo que un psicoterapeuta dice sobre esto, hablando sobre la relación con uno de sus pacientes. “Hace algún tiempo, mientras escuchaba a un paciente contar una situación que él decía que era infeliz e inmutable, una clara e intensa sensación reapareció. De niño, en verano, en la playa con amigos de los más pequeños, nos gustaba jugar a un juego. Todos cavaron un gran agujero en la arena, capaz de contenerlo. Una vez dentro, uno de los amigos llenó el agujero con arena en la cabeza, la única parte del cuerpo que quedó afuera. El primer sentimiento fue de inmovilidad y opresión. Luego, lentamente, movimos nuestros músculos, lentamente, tan poco como pudimos, e imperceptiblemente la arena que lo rodeaba se movía creando pequeños espacios, reposicionando los granos de esa gran masa y aflojando la presión sobre el cuerpo. Así que otros pequeños movimientos en espacios invisibles pero reales se hicieron posibles, hasta que llegamos a sentirnos cómodos y acogidos en una situación plena en la que habíamos ganado espacio sin crear el vacío a nuestro alrededor. Llegó el placer del calor de la arena, de su abrazo. Compartí el recuerdo y las sensaciones con mi paciente que, sorprendido y aliviado, finalmente vio en mis palabras un destello, un incentivo para violar su regla, que lo vio siempre incapaz de obtener un beneficio para sí mismo, abrumado como estaba por los costos que tendría que enfrentar.

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