Tendinitis, una inflamación…. para escuchar!

Ginebra es una joven y prometedora patinadora que tiene un sueño “secreto”: cuando crezca quiere ser periodista a pesar del entrenador de su padre. Tiene 18 años y este año, con su diploma de bachillerato, tendrá que decidir qué universidad hacer y cómo diseñar su futuro. Desde hace algún tiempo, Ginebra no está bien: después de una lesión, ha desarrollado una molesta tendinitis que no insinúa la curación, su estado de ánimo ha cambiado y se ha vuelto triste y taciturna. Preocupado por su estado de ánimo, su padre decide que la examine un psicoterapeuta. En el primer encuentro el padre comienza con un tono de voz marcial y decide: “Amo a mi hija y quiero un futuro exitoso para ella. Me gustaría que se convirtiera en campeona de patinaje sobre hielo, porque para eso vivía. He estado a su lado todos estos años y se ha vuelto muy buena en eso. Así que, en mi opinión y en la de mi mujer, no importa tanto qué facultad elija, sino que se centre en el patinaje. Ginebra mantiene la cabeza baja, con una expresión sombría y nada condescendiente. El padre continúa: “Estoy preocupado porque mi hija está muriendo desde hace unos meses. Desde que se atascó físicamente debido a una fuerte tendinitis e inflamación muscular en su pierna derecha, su estado de ánimo se ha ido por el desagüe. La entiendo, no poder competir… Pero la veo triste y poco dispuesta a cuidar de sí misma. Así no es como reaccionas a los accidentes, ¡no tienes que sacrificarte!

Lea también: libere la tensión que bloquea los músculos

Si no está satisfecho, el cuerpo lo nota

Una vez que se quedó sola sin la presencia de su padre, Geneva se desahoga: “Convertirse en campeona de patinaje no es el sueño de mi vida. Sí, me volví muy bueno en eso, mi padre nunca me hizo faltar a una sesión de entrenamiento. Pero también quiero convertirme en otra cosa! Me encanta escribir, me gustaría viajar, aprender bien el inglés y asistir a una facultad particular en Londres que enseña a convertirse en periodistas y escritores. Lo busqué en Internet y vi que también tiene un equipo de patinaje. Es perfecto, pero cuando hablé con mi padre al respecto, se enfadó, dijo que estaría fuera y que no viviría conmigo mis éxitos. He estado de mal humor desde entonces. También tengo este dolor en la pierna, esta tendinitis que me impide entrenar…” En las siguientes sesiones, el “sentido” de la tendinitis de Ginebra emerge cada vez más claramente: el cuerpo la detiene, le impide continuar en la carrera de campeona porque no es el “futuro de su bellota”, como diría el gran psicoanalista James Hillman.

Con la tendinitis, el cuerpo quiere ayudar al alma

A medida que la psicoterapia continúa, Geneva se hace cada vez más consciente de que no puede ocultar su estado de ánimo durante mucho tiempo, de lo contrario su tendinitis no dejará de atormentarla. “No me importa convertirme en campeón de patinaje sobre hielo y a los 35 años ser profesor en algún gimnasio. Quiero escribir, ser periodista, de lo contrario no me interesa la vida. Geneva cuenta con orgullo al psicoterapeuta su arrebato, que sorprende a su padre. Inicialmente, el hombre se calla, no responde y parece decepcionado, pero Ginebra no quiere ceder. Después de unos días de silencio, su padre la busca y, mirándola a los ojos, le dice que la amará porque es una hija maravillosa, sea cual sea la decisión que tome. En pocas semanas, su tendinitis y dolores musculares desaparecen, Geneva pasa bien su examen de bachillerato y se prepara para mudarse a Londres. El cuerpo ha ayudado al alma a encontrar el camino correcto para sacar a la luz su verdadera naturaleza.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *