Tome el espacio que necesita!

Es la primera vez que se acerca a un psicoterapeuta, y él la ha estado agitando mucho. Chiara, de 45 años, abogada, no podía soportar ser como era: “Siempre he sido una esposa perfecta, siempre he tratado de dar lo mejor de mí en el trabajo, y desde que nació Valeria, también he tratado de ser la mejor madre del mundo. Pero últimamente sentía que ya no podía hacerlo más: dentro de mí había algo que no me hacía sentir bien y este malestar se manifestaba cada vez más a menudo con fuertes ansiedades y crisis de pánico que me obligaban a aislarme de los demás para recuperar la calma….”. Chiara ha estado casada con su actual marido durante 20 años y vive prácticamente entre la casa y el trabajo hasta que se desmaya emocionalmente. Desde el primer encuentro, el psicoterapeuta le da una indicación simple pero eficaz: “¡Escúchate a ti mismo!”

Perturbaciones….¡hable con nosotros! Sus ataques de pánico cada vez más frecuentes no le permitían estar entre la gente (en casa, en el trabajo…) y cuando llegaron se vio forzada a huir de todo el mundo: empezó a sudar frío, a tener la sensación de desmayarse, sintió que le faltaba el aire y que le daba vueltas la cabeza. Una sensación de muerte inminente la envolvió y por eso tuvo que aislarse para recuperar el control de la situación y calmarse. El tiempo que pasaba sola automáticamente la llevó a pensar en cómo era su vida antes de que Valeria naciera, en sus viajes con su marido, en las noches que pasaba con sus amigos en el cine o comiendo una pizza, cosas que ya no podía permitirse. Tal vez esto es lo que estas dolencias le decían, que se había olvidado de sí misma, de sus espacios y de sus tiempos, y que a pesar de los compromisos que se veía obligada a asumir cada día, ¡tenía que recordarlos! Pero Valeria tenía miedo de hablar de ello con su marido, que temía que no lo entendiera. Así que empezó a reanudar el contacto con un par de viejos amigos, organizando una salida nocturna. Lo que la había asustado, pero al mismo tiempo le daba la sensación de sentirse más “ligera”. Y en este punto, ¿qué pasó?

Escapar nos hace sentir bien Al principio Chiara inventó compromisos de trabajo para ser usados como excusa con su marido para salir con sus amigos sin que él lo supiera. Desde que lo hizo, se sintió mejor, sonrió más y se sintió con más energía! Su marido, que sospechaba una noche, le pidió explicaciones: discuten animadamente, pero al final él entiende. Hacen el amor como no lo han hecho en años, reservan un fin de semana juntos y se permiten salir de vez en cuando por la noche como antes. Chiara sigue saliendo regularmente con sus amigos y finalmente se siente bien: los ataques de pánico desaparecen y ya no siente esa opresión en su pecho. Por fin ha encontrado el tiempo que ya no se dedicaba a sí misma! Incluso sus colegas en el trabajo notaron su apariencia más juvenil, su nueva energía y su estado de ánimo positivo. Chiara en la última sesión con el psicoterapeuta concluye diciendo: “Parecía imposible salir, no podía ver la luz… pero era simple: me escuchaba a mí misma, entendía lo que la ansiedad quería “decirme”, lo hice y finalmente estaba bien!

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