Trastornos de las piernas: ¿qué dicen de ti?

Las piernas no son sólo el conjunto de músculos, huesos y ligamentos que sirven para hacernos caminar, sino que también son, para el inconsciente, una parte del cuerpo rica en significados simbólicos. Para la “mente profunda”, la misma que los sueños nos envían por la noche, estar de pie significa también, desde otro punto de vista, ser autónomo: “estar de pie con tus propias piernas”, se dice de hecho en el lenguaje común. De la misma manera, caminar, para el inconsciente, representa la capacidad de “seguir adelante en la vida”, de no detenerse en el poste. Los pasos que damos, uno frente al otro, son como una trama que se despliega en el espacio y en el tiempo, nos hablan de nuestra forma de movernos en la vida, de nuestras actitudes, de la forma en que los miedos frenan nuestro progreso o el deseo nos hace “galopar” hacia algo. La lectura de estos significados es fundamental para comprender muchas enfermedades psicosomáticas que afectan a los miembros inferiores y que inhiben nuestra “libertad de movimiento, tanto en el sentido físico como existencial, y también para interpretar, por ejemplo, la tendencia a lesionarse frecuentemente, a “tropezar” en cada pequeño acontecimiento inesperado de la vida.

Arraigarse, correr o volar: ¿estás siguiendo tu propio camino?

En resumen: la postura y el movimiento adquieren un significado psíquico y existencial. Detenerse, retroceder, acelerar el ritmo o cambiar de dirección conciernen tanto al cuerpo como a las emociones. Además, los sueños en los que imaginamos caminar, correr o volar revelan hasta qué punto los miembros inferiores son extensiones simbólicas de nosotros mismos. Los síntomas y patologías que los afligen son, por lo tanto, no sólo hechos accidentales, sino también expresiones de conflictos internos, contradicciones no resueltas, dudas y temores, por ejemplo: “¿Tengo que irme o todavía tengo que quedarme con él? En la oficina, ¿es mejor tratar de avanzar o retroceder con prudencia? ¿Tengo que agacharme – es decir, arrodillarme – ante esta difícil situación o también puedo “patear”? Estas son sólo algunas de las preguntas que los síntomas en las piernas nos hacen constantemente.

Trastornos crónicos o recurrentes: es hora de cambiar

Lo que está en juego en los trastornos de los miembros inferiores es una dimensión sutil pero decisiva: la capacidad de crecer, de avanzar en la vida, de adherirse a la propia naturaleza. Se trata de la identidad personal: ¿qué es lo que quiero? ¿De qué tengo miedo? ¿Podré seguir mi propio camino y hacerlo yo mismo? Aquí, entonces, hay tres consejos prácticos para responder mejor al inicio de los primeros síntomas.

Haz tu comentario ahora sobre tu situación existencial (relaciones, trabajo, relaciones afectivas, amistades) para evitar negar los problemas que están surgiendo y perseverar con tu actitud habitual hacia la vida, ya sea demasiado activa y rígida o demasiado pasiva e influyente.

Encuentra tu saldo. Los síntomas en las piernas revelan un conflicto relacionado con el tema de la autonomía/dependencia. Algo que necesita ser más equilibrado: pregúntese si su “andar” en la vida es realmente suyo o si se está adaptando demasiado a las demandas y exigencias de los demás.

Observe las repeticiones. Las patologías recurrentes que afectan a las piernas equivalen a un sueño que se repite cada noche: nos informan de que el problema subyacente no ha cambiado. Por lo tanto, necesitamos un enfoque más radical, que induzca un cambio concreto en la forma en que se mueven y actúan sobre la realidad.

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