Tú y el mundo dentro de ti

La relación con su mundo interior es un indicador fundamental de su bienestar. ¿Puedes cuidar de ti mismo de la manera correcta? Averigüémoslo con unas cuantas preguntas sencillas.

Chequeo: responda “sí” o “no” a estas preguntas

  1. Envidia, celos, rabia, resentimiento: cuando sientes estas emociones, ¿te avergüenzas y tratas de evitarlas?
  2. ¿Siempre tratas de ser equilibrado y justo?
  3. Eres consistente con tus ideas, ¿Practicas lo que dices?
  4. ¿Estás tratando de mejorarte trabajando en ti mismo, analizando lo que no está bien, haciendo exámenes de conciencia y balances?
  5. Cuando te sientes triste, ansioso o inadecuado, ¿intentas reaccionar, ser fuerte, pensar positivamente?

Lea su “diagnóstico”

Si tienes tres o más no, está bien. Pero si tienes 3 o más “sí” estás en peligro!

La búsqueda de equilibrio puede hacer que usted falsifique

¿Dijiste mayormente “sí”? Atención: estar bien contigo mismo no significa ser una persona siempre equilibrada, constante, nunca inconstante. Y no significa evitar emociones “malas” o reaccionar con una sonrisa a todos los obstáculos. Este es un modelo falso, que nunca puede corresponderte. Ten cuidado, pues, de que el mito de ser uno mismo no se traduzca en “ser siempre igual a uno mismo”, es decir, repetitivo, inmovilizado en una imagen ideal pero lejos de ti. Igualmente dañina es la idea de que la profundidad de la mente puede ser alcanzada cavando dentro de uno mismo con la actitud del explorador que quiere “comprenderse” a sí mismo. De esta manera se entra en un laberinto mental: con las herramientas de análisis sólo se cava en el ego, con los pensamientos sólo se obtienen otros pensamientos y se pierde el contacto con la verdadera fuente de energía, que está por encima de los pensamientos y las opiniones.

Las emociones son todas preciosas, abren mundos que no viste

La relación con nosotros mismos, con el mundo interior , es el dintel de todo bienestar psicofísico: cuanto más nos ponemos en actitud de escucha, más la interioridad nos enriquece con su enorme potencial creativo y desencadena estados de felicidad y placer. Pero no es casualidad, por desgracia, que los errores que cometemos con nosotros mismos sean los más peligrosos. ¿De qué errores estamos hablando?

Sirve fluidez

La tendencia a racionalizar, la constante tentación de guiarnos, la propensión a querer “domarnos” y a someter nuestras emociones, son los factores que debilitan el mundo interior . Casi todas nuestras molestias, de la depresión a la ansiedad, del pánico a la inseguridad, vienen de aquí. Por eso es esencial que la relación con interioridad sea fluida.

La cura rápida que te devuelve la salud: no toques nada dentro de ti

La clave para sentirse bien y evitar riesgos para la salud y encontrar una relación correcta con la interioridad es dejar de querer corregir o cambiar lo que surge espontáneamente desde dentro. Todos los estados internos viven en nosotros: ira y amor, ansiedad y alegría, depresión, alegría, envidia o tristeza. ¿Por qué luchar contra algo que es parte de nosotros? El alma nos envía estos estados para abrir nuevos mundos interiores, que nos ayudan a orientar nuestras vidas más auténticamente. Tal vez esos celos nos sirvan para reavivar una relación aburrida: tal vez esa ansiedad explote porque las relaciones en las que estamos “atascados” están cerca de nosotros. Intentar “comprender” o modificar estos estados interfiere con el trabajo del alma y, a la larga, nos enferma. Limitémonos a la acogida. Así que la fuerza creativa y curativa de interioridad puede expresarse plenamente.

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