Un buen sueño fortalece todo el cuerpo

Esto se sabe desde la antigüedad y ahora también se conoce científicamente: el sueño tiene un papel fundamental para la salud, tanto mental como física. Muchos estudios han puesto de relieve su capacidad para regenerar el cuerpo y contribuir a la curación de diversas enfermedades. Sin embargo, esta conciencia todavía no es suficiente y demasiados no están preocupados por tener una buena calidad de su propio sueño , si no cuando ya existe una enfermedad o un malestar. Es decir, se descuida el otro gran recurso inherente al buen sueño: el de prevenir muchos trastornos. No sólo estamos hablando de problemas cardiovasculares, inmunológicos o endocrinos, sino también de depresión. Existen muchos trastornos del estado de ánimo causados o facilitados por un período prolongado de sueño insuficiente.

No subestime la importancia de dormir

Este es un factor muy sutil e insidioso, porque actúa con el paso del tiempo (de unas pocas semanas a unos pocos meses): la persona se resiste a dormir mal, no actúa o se acostumbra a ello, vive con ello pasivamente, hasta la escasez de energía y llega a una crisis depresiva, más o menos intensa según el caso. En ese momento el sujeto busca otras causas, no denuncia la falta de descanso al especialista (médico o psicólogo), que a su vez, en varios casos, no tiene suficientemente en cuenta este aspecto. De este modo, resulta más difícil identificar un enfoque terapéutico eficaz, a menos que el insomnio no sea tan fuerte como para imponerse como el primer síntoma de la propia crisis. La mala calidad o cantidad del sueño actúa principalmente en el sentido de la dispersión de la energía: el razonamiento y la actividad mental en su conjunto se vuelven menos fluidos, se reducen las defensas psíquicas que filtran las emociones negativas y se favorece una actitud pesimista hacia la vida.

Recuperar la salud

Pero hay más: dormir mal altera la memoria emocional, en el sentido de que la persona tiende a recordar de manera alterada las emociones relacionadas con eventos específicos y a reinterpretarlas en clave negativa, o a seleccionar principalmente los hechos negativos de su propia experiencia. Encontrar un buen sueño es por lo tanto un “acto debido” hacia nuestra salud. Y lo es aún más para aquellos que, por su propia naturaleza, tienden a la melancolía, a los cambios de humor, o que ya han sufrido de depresión.

¿El primer remedio? Retocar su estilo de vida

– No te olvides

Es esencial no acostumbrarse al problema, no aceptarlo pasivamente, no trivializarlo. Si dura más de diez días, no espere. Intervenga inmediatamente, especialmente si está predispuesto a la depresión. El mal también es tratar de reaccionar, sin cambiar nada en el modo de vida habitual.

– Escuchar los síntomas de espionaje

Si tiene al menos uno de los siguientes síntomas: fatiga crónica (física y/o mental), derrames cerebrales durante el día, nerviosismo y/o pesimismo, dificultad para concentrarse y prestar atención, palpitaciones y/o mareos, pérdida del deseo sexual. En este caso, consulte a un especialista

.

– Ver al médico

Primero el médico generalista, luego posiblemente un especialista, explicando bien su estilo de vida, para identificar las posibles causas y posibilidades de cambiar la situación a partir de ahí. El uso de somníferos de forma “auto-prescrita”, fuera de la supervisión médica, debe ser absolutamente evitado.

¿Qué puedes hacer ahora para volver a dormir y sonreír

– Practique un deporte al menos dos veces por semana. Prefiere la diversión al esfuerzo.

– No beba alcohol y no fume durante la noche. Antes de dormir, beba un té de hierbas relajante y tome un baño caliente.

– Pase una hora al día en una actividad agradable, pasatiempo u ocio, que le haga sentirse satisfecho, tal vez a expensas de la televisión.

– Al dormir no le gustan las reglas: no se diga nunca “ahora tengo que dormir” o se escapará.

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