Vacaciones separadas, a veces funcionan

La distancia se aproxima, dice un juego de palabras popular. Pero para varias parejas enamoradas, ese no es el caso. Por el contrario, la pausa estival, aunque sea por un corto período de tiempo, es capaz de poner en crisis relaciones que hasta entonces se habían proclamado fuertes y seguras de sí mismas. Por lo tanto, si bien es cierto que algunas personas ven en las vacaciones de verano la posibilidad de abandonar al menos durante un tiempo la rutina de la pareja, otras la viven como “desestabilizadora” , capaz de socavar un equilibrio que evidentemente -pero inconscientemente- ya es precario. Así es como se desencadenan las tensiones, las ansiedades, las disputas y la desconfianza, que desgastan la relación y la preparan para su fin. Y es una pena porque en muchos casos no es el sentimiento lo que falta. Pero poco se necesita para cambiar: conocimiento, lucidez y algunos trucos.

Demasiados contactos y el idilio falla

El desplazamiento de verano entre los dos socios suele tener lugar por motivos familiares o laborales. Rara vez por elección. El hecho es que desde el principio al menos uno de los dos – casi siempre de buena fe – implementa comportamientos que al principio parecen muy románticos: llamas a tu teléfono móvil 5-6 veces al día, envías SMS de actualización sobre “cuánto te extraño” y “cuánto me gustaría estar contigo”, nos cuentas todo lo que haces y así sucesivamente. Todo parece muy bonito y conmovedor, pero en una semana comienza la decadencia del idilio.

La “crisis” telefónica

Si una no recibe una llamada telefónica durante más de 3 horas empieza a pensar que la otra ya no piensa así, si la otra no responde inmediatamente al teléfono o a un mensaje de texto (un “cuánto te extraño” que requiere un “sólo pienso en ti” inmediato), la fantasía de la traición se desencadena con los celos, también porque hoy en día se puede ver el número de los que llaman, y si ella no me contesta ni siquiera viendo el número….; si el otro tiene un tono de voz ligeramente diferente al habitual, distante o “frío”, porque quizás en la quinta llamada no sabe qué decir, la discusión comienza: “¿Tienes algo?”; “No, no tengo nada”; “Sí, me ocultas algo”; “No, sólo estoy cansado”; “¿Y por qué estás cansado? ¿Qué es lo que has hecho? ¿Quién está ahí contigo?”. Y salir con una tormenta telefónica centrada en nada que haga difícil desear otra llamada telefónica de su pareja.

La calidad de vida se ve afectada

El compañero más inseguro vive con su mente vuelta “allí”, en el mundo del otro, mientras que éste vive con la ansiedad de tener que tranquilizar al compañero, queriendo a su vez ser tranquilizado. Ninguno de los dos puede divertirse, divertirse o concentrarse en su trabajo, lo que desencadena un círculo vicioso de frustración y nerviosismo.

La separación necesaria

Ahora está claro: no se trata de un desapego, sino de una mayor cercanía que antes, con la frustración añadida de no verse y de tener que “interpretarse” unos a otros. Encontrarse a sí mismo no será un acontecimiento o una fiesta, no habrá misterio, sino fatiga y saturación. Pero se necesita poco para que las cosas vayan bien: se trata sobre todo de “abstenerse”, de “no hacer demasiado”, de no pedir confirmaciones continuas. Y sobre todo dejar que el desapego sea realmente tan largo o tan corto como pueda ser. Porque s en ese desapego hecho de silencio, ausencia, pausa, no siempre “alcanzable” puede ocurrir la transformación de ambos , el enriquecimiento capaz de traer el misterio y lo nuevo dentro de la pareja, sin el cual la pareja muere. ¿Y el riesgo de los cuernos? Bueno, no sólo existe en las vacaciones….

Vive la publicación, disfrutarás de la devolución

– Pocas palabras y derecha

Unas pocas palabras bien dichas, de vez en cuando, cálidas y “comunicativas”. No se cuenten la rutina respectiva cada vez y no inflen el “Te amo” y el “Te extraño”.

– Diversión y trabajo

Dedícate a lo que haces con todo lo que haces: empuja tus cosas hacia adelante, vive tu vida, permanece en tu presente del momento, crece. De lo contrario, su amor no es amor, sino apego y hábito.

– Sorpresas

Un regalo desde lejos, una llamada telefónica a una hora inusual, una visita “relámpago” para darle un beso. Pero sin exagerar y sólo si te apetece.

– Regeneración

La ausencia de la pareja es una oportunidad para tener más tiempo libre para utilizarlo para uno mismo y descubrir nuevos y sorprendentes aspectos sobre uno mismo. No te lo pierdas.

Evitar el asedio telefónico

– Demasiadas llamadas telefónicas y SMS

La presencia continua en la vida del otro y viceversa impide la renovación del deseo. La espera lo hace todo más verdadero e intenso, la continuidad “anestesia” y con el tiempo extingue la pasión.

– Malelanguages

Los tópicos sobre el “hombre cazador” y las “mujeres fáciles” se los dejan a los que son amargados por la vida. Las teorías y generalizaciones siempre dañan gravemente la espontaneidad.

– El control

Dejar libre a tu pareja es la única manera de tener su amor auténtico. A menos que quieras una madre de alquiler…

– Sospechosos

Confía en mí. No proyecten sus fantasías inconscientes de traición o mundanalidad sobre el otro. Es tu compañero: si no confías en él, déjalo ir, sin rencores.

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